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Perdón que no hablemos en primera
persona como hacen algunos periodistas -contra cualquier manual de estilo-
que se creen más importantes que las propias noticias. Perdón que digamos
algunas “guarangadas” de las que tanto le molestan al Escribano Pagni y a su
amigo el personaje en cuestión de esta nota, José Luis Jacobo. Pero nos
tiene las pelotas por el piso.
Hace más de dos años ¿desde que nació este portal?¿desde que empezó a caer
Katz? que el individuo nombrado, Domingo tras Domingo se ocupa de nuestro
Grupo Editor. Aparecimos en sus sosas páginas más veces que Aldrey Iglesias.
Lo que es halagüeño, que en tan poco tiempo de vida nos considere la segunda
fuerza informativa de la ciudad, pero todo tiene su límite y no estamos para
soportar histerias de fracasados y celosos.
Por sus mentiras y fantasías barajamos tres opciones:
Cagarlo a trompadas, aunque ya nos dijeron que es un pequeño gran cobarde y
correría a hacer la denuncia en vez de bancarse una esquina. Amén de andar
de vez en cuando con algún culata que lo “protege”.
Mandarle una carta documento, pero con las 206 querellas por delitos de
calumnias e injurias que le están haciendo los Jueces Roberto Falcone y
Mario Portela más la prisión en suspenso del fiscal general Fernández
Garello por lo mismo, nos daba lástima y hasta aún tratándose de él iba
contra nuestros principios que alguien que se presenta como “periodista”
estuviera en Batán aunque sea por mentir.
Y la última alternativa era contestarle desde acá, con el riesgo de rebajar
intelectualmente a este vespertino digital y que la gente recuerde que
existió alguna vez un tal Jacobo. Así que los lectores nos van a tener que
disculpar pero esto está muy lejos de un Tinelli vs. Pergolini como a él le
gustaría, esto hace a la cuestión institucional y democrática de la ciudad.
Es una cuestión ideológica. ¿Por qué?
Porque a pesar de poner su mejor cara de cordero degollado como Clemente
Cancela en CQC con su periodista facho, (pero al revés, claro) cuando le
hace entrevistas en su Radio Vucetich a Luis D´elía, Kunkel o Dante Gullo,
atrás de José Luis Jacobo se esconde (¿?) un verdadero “macho” argentino.
Sus conexiones y defensa a ultranza de sectores residuales de la famosa CNU
y militares comprometidos con el genocidio lo condenan. Es sin lugar a dudas
el vocero del terrorismo de estado en Mar del Plata.
Hay que viajar un poco en el tiempo para recordar que la CNU (a quienes se
responsabiliza por varios asesinatos predictadura en la ciudad) era el brazo
universitario del tétrico Comando de Organización (CdeO), responsable de la
matanza de Ezeiza entre otras, con Alberto Brito Lima a la cabeza. De sus
filas abrevaron y se nutrieron los creadores intelectuales de la hoy tan en
boga Triple A.
Como a ellos, todo lo que suene a progresismo a Jacobo le produce escozor.
Hasta hubiesen sido tolerables sus monólogos, como se leen a veces de otros
exponentes de la prensa de la derecha, si no hubiera tantas, pero tantas
mentiras en el medio. Con los colegas que se enrolan en la diestra
habitualmente tenemos jugosas discusiones intelectuales, con un fabulador y
para colmo de males egocéntrico es imposible.
Aunque muchas veces dudamos si simplemente son fantasías, desequilibrio
psicológico o una continua falta de data. “Tiene menos información que un
yacaré” dijimos desde El Tábano, hace unos años. Lo seguimos sosteniendo.
“Se advierte así, la utilización de fragmentos de la realidad, (como por ej.
la existencia de un expediente, el estadío procesal del mismo y fragmentos
de actos procesales que se dan en éste) con otras cuestiones producto de su
imaginación. Esta combinación de mentira y realidad está acompañada por un
sinnúmero de comentarios irónicos que tienen como finalidad el desprestigio
de los actores” dice en uno de sus párrafos la ampliación de la demanda por
calumnias e injurias que le están tramitando los jueces federales nombrados.
Hace un mes éramos socios en una empresa de publicidad en micros, a la
semana, sin mediar aclaración, publicó otro listado de socios donde ya no
estábamos. Eso es lo que comúnmente se llama tomar a los lectores por
boludos.
Ahora transformó a una periodista -y abogada de 26 años- de este Grupo
Editor de víctima en sospechosa de una “supuesta” operación con lotes. La
información extremadamente parcial brindada desde la Secretaría de Gobierno
municipal seguramente -una de las pocas fuentes que le quedan a Jacobo- solo
por vendetta (preferimos creerlo así) acelera y puede terminar con la
intención de urdir un negociado de cerca de los 3 millones de dólares que la
mafia inmobiliaria de Sierra de los Padres pretendía para sí con la posible
anuencia de algún fiscal amigo. Una maniobra que se tejía desde hace años y
que desde Nueva Sierra muy pronto brindaremos con pelos y señales. Su odio y
fruición hizo que nos viera del otro lado del mostrador. Pero hay un detalle
burdamente eludido, el abogado patrocinante de nuestra periodista, es el Dr.
César Sivo, otro permanentemente injuriado desde sus páginas por
“presentarse como abogado de Derechos Humanos”. ¿Casualidad o combo? No hay
problema, todo vuelve. Las mentiras tienen patas cortas.
Hace unos años también transformó a Gustavo Pulti y Marcelo Artime en pareja
cuando debieron realizar un viaje a Chile. Ahora en pos de seguir viviendo
de la pauta oficial que lo sostuvo a razón de 8000 motivos mensuales todos
estos años de katzismo, le chupa inexorablemente las medias al segundo
porque parece que el nuevo (futuro ex?) Intendente le corta el rostro, y con
razón, a nadie le gusta que le escriban puto simplemente por odio.
En definitiva de una pequeña verdad, hace una gran mentira. Como Rial,
Canosa o Ventura. Es algo así como el “Paparazzi” de la política y la
justicia lugareña, pero versión “retro”.
Jacobo debe bajar al agravio personal porque no sabe, no entiende, ni quiere
discutir política, y mucho menos informar. Su concepción autócrata de la
sociedad, lo hace aborrecer profundamente todo lo ligado a la vida pública y
ver drogas, gordos, plata y gays por todos lados. Política es símbolo de
negocios y en ese contexto únicamente la acepta. No entran en su esquema
quienes quieren hacer algo por los demás por solidaridad simplemente. Todas
son extorsiones, negociados, nunca una utopía. El ladrón ve a todos de su
condición. Como un “rinoceronte”, vuelve y vuelve a topetear sobre sus
propias calumnias y delirios.
¿Qué desde este Grupo Editor lo premiamos con un Cangapol como nos
recriminan habitualmente? Claro, el trabajo “periodístico” en ese entonces
parecía bueno, criticaba al gobierno de Aprile. Y de eso se trata esto,
investigar, criticar, publicar. Pero si cuando asume un amigo nos callamos,
defendemos lo indefendible, omitimos los actos de corrupción y hasta hacemos
negocios juntos, dejamos de ser confiables. Y cuando dejamos de ser
confiables… ¡No nos leen más! Justo lo que le pasa, solo lo siguen algunos
ex policías y los radicales K.
El periodismo no crítico es propaganda no prensa. Ahora viendo los casos en
que nos equivocamos con la entrega de las estatuillas estamos pensando
seriamente en la ceremonia de devolución de Premios Cacique Cangapol. O
hasta crear el Cangapol de Plomo. Mantenemos el triste record de haber sido
el único premio que le entregaron en su vida a este personaje.
Una lectora nos mandó un mail diciendo que no le diéramos bola al
“Servilleta” Jacobo, inocentes pensamos que tenía algo que ver con Corach,
después entendimos. Es cierto que a veces habla como servicio, con datos
fantásticos (de fantasía, claro) inventándole antecedentes a todo el mundo
que se le pone en la mira o pretende extorsionar. O discriminando a quienes
no nacieron acá… ¿Qué pasa? ¿El que no jugó al rugby con la koordinadora
radical no puede opinar?¿Que le queda a un periodista joven que no estuvo
cuando…?¿Se siente desprotegido porque conocemos donde revistó siempre?
A no asustarse, jamás publicamos nada de la vida privada de nadie. Son
derechos personalísimos. Hasta los políticos los tienen. Tal vez por eso
muchos que no coinciden con nosotros nos respetan. Pero la paciencia tiene
un límite y tal vez en este caso debamos hacer una excepción más adelante.
Sabemos que luego de esta nota como sucedió días atrás cuando publicamos la
evasión en publicidad y propaganda de la copia de festival de cine que
autodirige, solo va a responder que al menos lo leemos. Pero como decimos
habitualmente en nuestra redacción, hay que leer de todo en la vida. Es más
una vez leímos Mi Lucha.
Quizás algún lector o damnificado dominguero estuviera esperando una
contestación nuestra más “amarilla”. Sorry, por ahora. Eso es rebajarse.
Intrusos está a la tarde y en Mar del Plata el Semanario Cabildo, los
domingos. Y mal que les pese a los Jacobos de la ciudad intentamos hacer un
periodismo coherente y tan mal no nos va. Eso si, si cuando se subsidian con
varios 50 mil pesos, ignotos festivales de cine desde el estado y hay alguna
cuenta no explicable, ahí vamos a estar. Si cuando un medio es financiado
desde el municipio con publicidad oficial sin demostrar audiencia, ni
tirada, ni ventas, ahí también vamos a estar. Si cuando desde un medio en
definitiva se hace apología del terrorismo de estado, ahí seguro vamos a
estar, pero no solos, porque hay un país que aunque estos fachos como Jacobo
no lo entiendan decidió tener Memoria. |