ROJO PASIÓN
por Pablo Piacente
sublevarte@eltabano.com

El Centro Cultural ''Tinta Roja'' es otro ejemplo de que en la ciudad las iniciativas en los barrios abundan. Aunque muchos quieran seguir ignorando algunas realidades y piensen que Mar del Plata es sólo la Peatonal San Martín y los Shoppings. 

El fenómeno de los centros culturales independientes parece haber llegado a Mar del Plata. A los ejemplos clásicos se han sumado algunas propuestas en el último tiempo que parecen intentar ''sacudir la modorra'' de la cultura marplatense. 
En el barrio Villa Primera, sobre la calle Santa Cruz al 5300, nos encontramos con uno de estos nuevos esfuerzos: el Centro Cultural ''Tinta Roja''. Aprovechando un lugar abandonado y gracias al trabajo de todo el barrio, Mar del Plata cuenta hoy con un nuevo espacio para el reencuentro de la cultura con lo social. 
Según Alejandro H.B. Ruedas, uno de los responsables del centro, ''esto nace gracias a un esfuerzo de un grupo de artistas y con un gran apoyo del barrio, con el objetivo de recuperar un lugar que estaba totalmente abandonado, no tenía puertas ni ventanas. Hoy en día el estado es mejor gracias al trabajo de todos''.
Con respecto a las actividades que hoy se desarrollan en el lugar, Ruedas explicó que ''nosotros desarrollamos talleres de diferentes especialidades en los que se cobra una cuota mínima dedicada a continuar con la recuperación del lugar y a pagar los viáticos de los profesores. Pero el que no puede pagar lo hace mediante el trabajo voluntario''.
Por otra parte, Ruedas expresó que ''comprendimos que la resistencia, la militancia, se podía dar desde la cultura. Bruckman, Zanon y todas las fábricas autogestionadas a lo largo y ancho del país también nos sirvieron de inspiración, porque nosotros también somos trabajadores, simples trabajadores de la cultura''. 

Teniendo en cuenta que se trata de un lugar abandonado pero virtualmente ''tomado'', el artista indicó que ''por suerte hasta el momento no tuvimos grandes inconvenientes con el lugar. Nos amparamos incluso en la ley que dictó un juez a nivel nacional que establece que los lugares abandonados pueden re-utilizarse en el marco de proyectos comunitarios. Creo que debería ocurrir eso con todos los lugares abandonados''.
Ruedas agregó que ''el fenómeno de abrir centros culturales independientes en lugares abandonados es relativamente nuevo en Mar del Plata, pero tiene antecedentes en Buenos Aires, La Plata e incluso antes en Rosario. Es una respuesta militante a esta situación, porque más allá del liberalismo y la globalización también está la globalización de las respuestas. Nosotros nos comunicamos con gente de La Plata y de Francia que está desarrollando proyectos similares mediante Internet. Todo depende de cómo utilizás las herramientas y de qué lado de la lucha te ponés. Cuando los conquistadores españoles invadieron a los aborígenes hubo algunos que tomaron los caballos y las armas de fuego y siguieron resistiendo tres siglos más''.
Para finalizar el artista explicó que ''antes de desarrollar el Centro Cultural Tinta Roja nosotros creamos el comedor ''Fueguitos'', y en este momento estamos intentando integrar ambos proyectos. Por eso más allá de la vianda de comida para chicos, familias y ancianos que ofrece el comedor, intentamos que antes de llevarse la vianda los chicos hagan un taller, para superar una perspectiva únicamente asistencialista. Esto con el objetivo de ampliar conciencias, de aumentar la creatividad de alguien que si puede aprender a pensar y a ser creativo quizás algún día descubra la forma de construir una sociedad mejor. Ese es definitiva nuestro camino''. 
En otro orden, EL TÁBANO quiso saber cuál era la postura del Centro Cultural Tinta Roja con relación al trabajo de la Sub-secretaría de Cultura de la Municipalidad de General Pueyrredón, y si habían recibido algún tipo de apoyo por parte de esta oficina. Según Ruedas, ''el hecho de que se abran tantos centros culturales independientes demuestra que el estado ha olvidado una de sus funciones básicas que consiste en elevar la creatividad de la población”.

TEATRO
Un recorrido por los caminos del conocimiento

por Juan Castagnari

Basada en una antiquísima creencia andina "La rueda del tiempo, un viaje por los cuatro vientos", narra un recorrido metafórico por la geografía de una pequeña porción de nuestra tierra. La obra conceptual escrita por el músico Juan Sardi y dirigida por Julieta Zarza, es un espectáculo multimedia que reúne diversas expresiones del arte. La música, la danza, el teatro y el vídeo, están presentes en este alegórico trabajo que busca aportar elementos que contribuyan a lograr la preservación de la identidad cultural argentina y americana.

Recientemente llegados de una gira realizada por el sur del país, en la que participaron como número central en el festejo del Día del Aborigen en la ciudad de San Martín de los Andes, los artistas preparan una función para el sábado 22 de mayo en la sala Astor Piazzolla del Teatro Auditórium.
La obra, que fue declarada de Interés Cultural por la Subsecretaría de Cultura del Partido de General Pueyrredón, es consecuencia de un esfuerzo inconmensurable. A Sardi le llevó cerca de 4 años componer la música y la letra. El elenco trabajó diariamente durante un año y medio para lograr el montaje de la puesta en escena.
"Los cuatro vientos describen los puntos comunes en el camino hacia el conocimiento. Trazando una rosa que encara al Sur con una serpiente que muda su piel en cada paso significativo; al Oeste es un jaguar que nos representa el encuentro con la muerte y el fin definitivo de las cosas; en el Norte encontramos un dragón, milenario guardián de la mística, la cultura y la magia; y por fin el águila nos devuelve al Este en el retorno a casa, la esencia de todo", explica el autor. 
El protagonista de la historia, "es un joven totalmente vulnerable y un poco escéptico. Los acontecimientos y el entorno lo modifican de manera tan vertiginosa que casi, sin tener tiempo de reflexionar, pierde la continuidad cronológica y se entrega por completo al viaje". 
"La rueda del tiempo, un viaje por los cuatro vientos", es el producto de la intuición puesta al servicio de la investigación creativa. Sus creadores se plantearon a partir de una profunda y prolongada recopilación de material referente a la cosmogonía de las culturas andinas, "si es posible encontrar un nexo entre las manifestaciones antropológico-culturales del viejo y el nuevo mundo." 
En la propuesta estética de este simbólico viaje puede leerse con claridad la integración de distintos lenguajes artísticos que, en su peculiaridad, aportan su riqueza individual. La música, el teatro, la danza, la poesía, el vídeo y la manipulación de objetos escénicos con una finalidad dramática materializan un mensaje de identidad cultural como valor personal y social.

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