![]() |
![]() |
![]() |
SOCIEDADES DE FOMENTO
¿Y el pueblo donde está?
por M.E.G.
|
|
| La crónica periodística intentará reflejar la realidad cotidiana de las Asociaciones vecinales de fomento de Mar del Plata. Este objetivo, en principio muy ambicioso, también abrirá otras puertas que conducirán al lector a segundas interpretaciones, a cuestiones sociales que trascienden la simple rutina y las buenas intenciones de un puñado de dirigentes barriales. Los datos y las estadísticas poco favorecen a dichas Asociaciones. Barrios con más de 35 mil habitantes apenas logran juntar 15 o 16 asambleístas cuando se vota la renovación de autoridades. En algunos casos el número de participantes es menor al número de cargos a cubrir en la comisión directiva. Los nombres de los candidatos se repiten elección tras elección y en consecuencia el bastón de mando siempre recae en el mismo vecinalista. Aquí podemos establecer el primer interrogante, ¿Por qué el vecino no participa activamente en su Asociación de fomento? Muchos de los que critican desde afuera a la conducción, nunca se comprometen con la problemática común del barrio. También censuran la militancia partidaria de los dirigentes, su exposición mediática, cuestionan sus altruistas intenciones en pos de una comunidad mejor y desconfían de aquellos que establecen un diálogo más que amigable con los políticos de turno. "Son siempre los mismos, son trepadores. Quieren ser concejales, morder un carguito bien pago o cerrar un negocio que les deje buena plata", sentencian los mas duros. Rubén Domicoli, actual presidente de la Asociación de fomento del Barrio Belgrano, ocupó en 2003 el octavo lugar en la lista de candidatos a concejales de Acción Marplatense, por ello fue blanco de muchas criticas y continuos ataques de sus ocasionales rivales. "Para mi fue una experiencia positiva" , señala Domicoli. Y agrega: "El barrio siempre me apoyó. Los vecinos entendieron que un representante barrial tenía que estar en el Concejo Deliberante. No entiendo porque fueron tan injustos conmigo los candidatos de otros partidos políticos, especialmente algunos funcionarios municipales. Yo volvería a participar como candidato, porque soy un militante social y creo que las cosas hay que intentar cambiarlas desde adentro." Javier Woollands, presidente de la Asociación de fomento del barrio El Martillo desde 1985 y referente obligado de la izquierda marplatense se sumó a la defensa de los vecinalistas que actúan en política. "A mí nunca nadie me criticó de frente, es más, en el barrio siempre me apoyaron. Desde el 78 que estoy en el fomentismo y por supuesto que avalo las candidaturas partidarias de mis colegas”. Héctor Maciel, Vice presidente de la Asociación de Fomento del Barrio Libertad, nunca ocultó su pertenencia al Partido Comunista y es reconocido como el líder local de la Corriente Clasista Combativa ( CCC). Cabe señalar que Maciel es unos de los que más gente moviliza en su barrio, barrio deseado por muchos punteros, especialmente oficialistas. "Maciel junta mucha gente, es muy hábil. Nosotros le armamos buenas listas, con buenos candidatos, pero el tipo siempre nos gana", nos confía un funcionario radical de peso. Los punteros, declarados o no, ven con buenos ojos el liderazgo social de los barrios. Saben que allí hay potenciales votantes y futuros multiplicadores ideológicos. "El barrio es el mejor termómetro electoral", dicen los encuestadores. Disidentes: Juntas vecinales. El municipio sólo reconoce por ley orgánica a las Asociaciones vecinales de fomento. Las Sociedades de fomento tienen personería jurídica pero carecen de una ordenanza que las reconozca. Las Juntas vecinales, en tanto, aparecen como la respuesta de un grupo de vecinos que desconocen la representatividad de la Asociación vecinal y funcionan en forma paralela con estatuto propio y una comisión directiva electa. En algunos casos las juntas vecinales superan ampliamente en adeptos a las Asociaciones reconocidas. En Mar del Plata existen 105 Asociaciones, de las cuales 65 cobran convenios. El monto total que se reparte anualmente es de 2.024.000 pesos. La distribución mensual es directamente proporcional a la calidad estructural del barrio. Un convenio tipo tiene diez ítems a cumplir de los cuales el vecinalista debe optar por cinco. Corte de pasto, señalización vertical, luces, refugios de paradas de colectivos, colaboración con los centros de salud, son algunos de los más elegidos. Julia García, Directora general de asuntos de la comunidad, tiene como objetivo primordial de su gestión reivindicar a las Asociaciones. " Más allá de las personas que las conducen trato de concientizarlos a todos que son circunstanciales administradores, que no son los dueños. Los quiero a todos integrados, no quiero más Juntas vecinales. Hay que invitar a todos los vecinos a discutir y a aportar ideas. Hay que sanear el funcionamiento de las Asociaciones para terminar con la inacción de los vecinos." La cuestionable representatividad de ciertos dirigentes y la escasa participación de los socios es un tema que ocupa un lugar de relevancia en su agenda. "Cuando ocupé mi cargo me encontré con muchas Juntas vecinales, es decir disidentes a la conducción oficial, me encontré con Asociaciones cerradas con candados en las puertas y sin autoridades, y sobre todas las cosas descubrí mucha desidia en el habitante común para participar de las instituciones intermedias. En general las Asociaciones vecinales, sus comisiones directivas, representan al barrio, pero hay casos donde yo por diferentes motivos no tengo llegada permeable a las mismas." La funcionaria también destacó el crecimiento desorganizado y no planificado de algunos barrios: "En Nuevo Golf tuvimos que intervenir ante un reclamo de los vecinos. Aquí la situación es muy particular ya que son tierras ocupadas, para el municipio es un inmenso terreno baldío, pero la asociación de fomento está reconocida.” Números que alertan y preocupan. En las primera líneas de esta crónica se objetaba la ausencia de los vecinos en las Asociaciones de fomento. Dicha observación no busca desacreditar el rol preponderante que juegan, o deberían jugar, en una comunidad estas instituciones barriales. Estos datos quizá sirvan para entender porque carecen de fuerza los reclamos de los ciudadanos y porque el gobierno desestima planteos concretos que merecen una respuesta inmediata. El compromiso real de todos los habitantes de un barrio con su Asociación de fomento y la efectiva representatividad de una comisión directiva que funcione democráticamente, harían temblar a mas de un concejal, generarían un centenar de proyectos de ordenanzas que contemplen las necesidades de la comunidad y pondrían en jaque a los corruptos que cierran grandes negocios que favorecen a pocos en perjuicio de muchos. Una sabia reflexión futbolera de un maestro del periodismo que conoce como pocos la historia de los barrios de la ciudad, puede ser útil para graficar la idea. Mario Trucco suele contar que Rogelio Domínguez fue el técnico de un Boca que cosechó más aplausos que puntos. En política podemos decir entonces que ciertos candidatos también cosechan mas aplausos que votos. Por eso es fundamental amalgamar muchas voluntades, movilizar grandes multitudes, tener mucho pueblo detrás. Tener Asociaciones y dirigentes vecinales con mucha gente detrás. De lo contrario alguien podrá decir con una sonrisa burlona en su rostro que los fomentistas son figuritas mediáticas, que cosechan más notas periodísticas que soluciones para su gente. |
ESCRIBINOS
A
redaccion@eltabano.com |