Deben considerarse muchas variables a la hora de dejar el lugar. No podemos salir y que el último apague la luz. La clausura de un relleno sanitario es el período de tiempo cuando la operación ha terminado y se realizan las coberturas de cierre.
La postclausura es el tiempo siguiente en el que hay que controlar para que todo siga según lo esperable, con manejo de gases, lixiviados y control de la erosión. Todo este proceso está en el marco de lo que se llama MANEJO AMBIENTAL del relleno, si bien desde el ambientalismo sostenemos que el relleno sanitario NO ES UNA SOLUCIÓN AMBIENTAL para los RSU (residuos sólidos urbanos), sino más bien, el eslabón último y primero que mantiene el ciclo del consumo inalterable, arrojando a la basura materiales valiosos y promoviendo el consumo de packaging y embalajes cada vez mas sofisticados... e inútiles. Pero lo enterrado está... y hay que atenderlo.
Ese “manejo ambiental” del que hablan los ingenieros sirve para verificar que los residuos sólidos hayan alcanzado un grado de estabilidad tal que no representen un riesgo para la salud y seguridad pública, o para la calidad ambiental. En algunos sitios llega el monitoreo hasta 30 ó 50 años.
La cobertura final es el único método para limitar la generación de lixiviado, a fin de evitar la contaminación a futuro de las aguas subterráneas. Limita el flujo de agua dentro del relleno sanitario, generada a partir de la lluvia que pueda caerle encima, dándole una barrera física sobre los residuos sólidos enterrados.

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Además, previene que algún desprevenido vaya a cavar o manipular materiales de la zona, evita vectores y controla los malos olores.
Esa cobertura final, que debe ser proyectada y dirigida por profesionales, tiene dos capas: la capa superficial (o apoyo para las plantas que crezcan a futuro allí) y la capa de barrera hidráulica. La primera lleva pasto resistente que favorece la evapotranspiración y ayuda a controlar la erosión (por viento o lluvia) y tiene medio metro más o menos de ancho. Debajo de esa capa va la barrera hidráulica, que es un suelo de unos 20 cm poco permeable, que impide el paso del agua.
Insistimos que el proyecto debe ser generado y dirigido por profesionales, ya que es menester trabajar estrechamente con un buen informe hidrogeológico que describa la relación física entre el relleno sanitario y la hidrogeología del lugar en el que está el predio, y un monitoreo en la calidad de las aguas subterráneas.
Se necesita la participación de especialistas que hagan el plano topográfico final del sitio que muestre los contornos acabados del relleno sanitario, el área lindante y las características planimétricas como arroyos, bosques, caminos, todo lo que hay y puede ser impactado o ser impactante.
También el proyecto debe incluir el paisaje final o plan de desarrollo del sitio, incluyendo las especificaciones y los detalles de construcción, así como los planes de manejo de aguas superficiales, diseño de sistemas de drenaje y el control de la erosión y de la sedimentación, plan de manejo del gas producido en el relleno sanitario (que en algunos sitios se aprovecha para la generación de energía a través del biogás)
De acuerdo a todas éstas y muchas variables más que un proyecto serio debe comprender, hay que pensar que un relleno sanitario clausurado puede ser a lo mejor, un recurso potencial. Y a veces, una fuente de problemas.
Si no se realiza correctamente la clausura, el relleno puede explotar por acumulación de gas; puede asentarse diferencialmente, de modo que se derrumben las construcciones hechas sobre él por terreno hundido; puede “descubrirse” accidental o voluntariamente generando la fuga del relleno de los
rsu.
En verdad, es conveniente aguardar varios años, según lo especifique el proyecto de post clausura, para instalar encima de él cualquier construcción.
En general se utilizan para áreas de parquización, campos de golf, recreación, deposito de materiales livianos, u otros usos que no impliquen residencia o construcciones pesadas
Se descarta el uso agrícola, ya que la capa de suelo es delgada, no admite riego, y la maquinaria pesada podría dañar la cobertura.
Como sea, desde el ambientalismo insistimos: hay que reducir la generación de residuos desde el productor, transfiriendo al generador del desecho la responsabilidad del destino final. Cuando le “duela” en el bolsillo, empezará a reducir materiales de descarte.
Por otro lado, hay que crear una conciencia del reuso, del reciclado y de la recuperación. La basura es material muy valioso... puesto en el lugar equivocado. |
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