
por Juan Castagnari
sublevarte@eltabano.com
"Si Rowling hubiese sido argentina
nadie sabría quien es
Harry Potter"
La escritora marplatense Leticia Pichot entiende a la literatura como un modo placentero de transitar la vida. Sabe que los caminos que se atraviesan durante la existencia son mucho menos sinuosos cuando se recorren de la mano del arte y no escatima esfuerzos para lograr solventar su amor por las letras. "Gano algo de dinero con la venta de las obras y los talleres que doy, pero no demasiado. No tengo deseos de viajes ni de lujos, me causa tanto placer que tengo otros trabajos para subsidiar esa pasión", razona.
La autora de "Emilce, último modelo" y "Pájaros y nidos" prepara, junto al ilustrador Maximiliano Hidalgo, su tercer libro de cuentos para chicos sin dejar de lado otras actividades relacionadas con la literatura. Planea realizar un espectáculo con algunos de sus textos y seguirá dando charlas para promocionar la lectura en los colegios.
Pichot se refiere con orgullo a su nueva obra y asegura que la metodología de trabajo utilizada es distinta respecto de las anteriores, "en las que yo escribía mis cuentos, luego el ilustrador los leía y le hacía las figuras. Es un libro álbum en el que la imagen es tan importante como el texto. Se requiere de la gráfica para que lo escrito pueda ser comprendido”.
"Lo vamos a presentar en una editorial en la que tenemos la posibilidad de que nos escuchen rápidamente. No sabemos cuál será la respuesta. Por ahí nos dicen que no les interesa, pero queremos que nos contesten pronto, porque a veces mandas una obra y tardan 10 años en contestarte", explica y remata: "Si Rowling (Joan Kathleen) hubiese sido argentina, nadie sabría quién es Harry Potter".
"Las empresas importantes -continúa Pichot- sólo editan obras de autores conocidos o libros que no son literatura, pero que venden mucho como por ejemplo los de cocina u horóscopo. Por un escritor del interior poco conocido no se van a arriesgar a poner dinero. Además, tanto las editoriales grandes como las chicas, muchas veces no pagan los derechos de autor y eso genera mucha bronca. Ganan plata todos: el editor, la imprenta, el ilustrador, el que vende la tinta y el papel, etcétera. Es decir, todos menos el escritor".
Cansada de la falta de respeto de las compañías editoras propone con determinados textos "volver a la época del juglar: yo lo escribo, yo lo hago y yo lo cobro. Tengo varios cuentos escritos en primera persona que reflexionan sobre la situación del país y se me ocurrió presentarlos como un espectáculo. Me gustaría contarlos, ya que además de escritora soy narradora. La idea es hacerlo en una sala pequeña o en un café, sin editoriales de por medio".
A pesar de tener publicadas dos obras de literatura infantil y estar trabajando en una tercera, Pichot no creé en la división de los géneros, "mis libros supuestamente son para segundo ciclo de EGB (antiguamente cuarto, quinto y sexto grado), pero los leyeron desde nenes de jardín hasta adultos que son profesores de la Universidad y también los han disfrutado mucho. Hay obras que a los chicos no le van a interesar o no es prudente que lean, pero las que fueron creadas para chicos pueden ser leídos por adultos sin que sufran urticaria ni acné".
Durante el año pasado, la escritora se dedicó a dar talleres y charlas en los colegios tendientes a la difusión de la lectura. Fueron para alumnos y docentes. "Fue una experiencia hermosa, visité tres o cuatro escuelas por semana. Fue muy interesante conocer la diversidad de chicos dentro de una misma ciudad, porque no es lo mismo el nivel de una escuela del Centro que una del barrio Belgrano".
Explica que enseñó a "buscar la promoción de la lectura desde el placer que genera y no como se hacía antiguamente dándole un sentido utilitarista, es decir que tenía que servir para aprender sustantivos, gramática y sintaxis. Tomaban un buen cuento y lo destripaban. La función de la literatura es dar placer y no destripar".
Respecto de la crisis educacional, afirma que "en general el nivel cultural ha caído, en algunos lugares porque ha caído en toda la sociedad. En otros se debe a que hay chicos que vienen mal nutridos desde el embarazo y no tienen las neuronas que deberían tener. En esos lugares es muy difícil trabajar porque los chicos no tienen capacidad de atención, no pueden concentrarse. Pero no se pueden bajar los brazos porque la existencia de la posibilidad de que al menos uno de estos chicos pueda salir de esa situación, hace que el trabajo valga la pena".
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EL LIBRO
QUE HADAD INTENTÓ SILENCIAR, TAMBIÉN ACÁ... por
CMW
Javier Romero y Romina Manguel escribieron la biografía no autorizada, del empresario periodístico de peor reputación de la Argentina, Gerardo Daniel Hadad. La obra sufrió todo tipo de presiones para no llegar a las librerías. DH encargó otras dos biografías para saturar el mercado y logró que la editorial Planeta desistiera de publicar una investigación metódica y corajuda. En ese mismo orden, en Mar del Plata los “grandes medios” como en Capital Federal intentaron que la aparición de “Vale todo” pasara desapercibida. EL TÁBANO dialogó, en exclusiva, con estos jóvenes y reconocidos periodistas sobre los entretelones del libro.
- ¿Se imaginaron sufrir tantas presiones a la hora de escribir “Vale todo”?
Javier Romero: No imaginamos que íbamos a sufrir semejante nivel de silencio, sobre todo de los grandes medios, a la hora de contar un libro, que afortunadamente se esta vendiendo bastante bien.
-¿Como se lo podría describir a Daniel Hadad?
Romina Manguel: Hadad es un exponente de la Argentina del atajo. Hadad vivió del atajo. Si vos rastreas o investigas su historia nunca hizo las cosas por derecha. Las pequeñas avivadas están en cada etapa de su vida.
- Daniel Hadad en su ultima aparición periodística por TV fracasó rotundamente. ¿La gente se dio cuenta de lo que es Hadad y que intereses representa?
Javier Romero: Hadad no es un personaje muerto. Hoy tiene muchísimo poder. Seria impensable ver a Maria Julia, Alderete, Menem o Moneta o cualquier persona que hoy represente a la década menemista, entrando a la Rosada nuevamente. Pero, Hadad entra. Pensar que Hadad se acabó es muy aventurado.
- ¿Por qué hay que leer esté libro?
Romina Manguel: La gente tiene que saber que hay detrás de cada noticia de los medios de Hadad. Se puede hacer mal periodismo y los periodistas tenemos la obligación de contarlo. Parece que los periodistas somos intachables, no es cierto. Hay buenos periodistas y hay malos periodistas. Y hay gente que hace del periodismo un negocio y esté es uno.
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