LA BASURA
BAJO LA ALFOMBRA

Un trabajo de Carlos Walker y Matías Lescano
redaccion@eltabano.com

Desde 1979 los residuos urbanos de Mar del Plata se han depositado en tres vertederos, ocupando una superficie de alrededor de 100 hectáreas en las que se encuentran más de cinco millones de toneladas de basura. En 1998 la empresa Imepho, a cargo de la disposición de residuos, alertaba que el predio donde se estaba depositando la basura estaba “colapsado”. Luego de la deserción de Imepho, en el 2002 de manera precaria y con un exiguo presupuesto la comuna se hizo cargo del lugar.
“El actual basural está que revienta por los cuatro costados... no hay voluntad política de revertir esta nefasta situación... la actitud del actual intendente se terminará pareciendo a la del anterior...” estas frases fueron publicadas recientemente en “La hoja barrial”, revista de la Sociedad de Fomento Antártida Argentina.
La imagen que se puede recoger frente a ese gran basurero es elocuente: una montaña gigante de basura que es arrojada indiscriminadamente, sin tratamiento previo y que permanece al aire libre sin que se realice ningún trabajo de prevención de contaminación. Los basurales a cielo abierto y próximos a zonas urbanas, además de contaminar suelo, agua y aire, ponen en riesgo la salud de los vecinos.
La gestión de Elio Aprile, no pudo solucionar, ya sea por desidia, inoperancia o ambas cualidades, éste complejo y angustiante escenario. Si Daniel Katz no resuelve en corto tiempo esta problemática podría terminar con los mismos calificativos.
Mientras tanto, los vecinos sufren diariamente patologías bronco pulmonares, bronco espasmos, asma, enfermedades de la piel y problemas intestinales. Las moscas y los roedores se han convertido en patrones del lugar. Sin olvidar, que en el medio de la basura en la “cumbre del horror” cohabitan cientos de personas.

ALGO HUELE MAL. Los vecinos consultados por EL TÁBANO describieron que “viven inhalando veneno”. Un veneno sigiloso y con aroma a basura podrida. Casualmente esa que tienen frente a sus narices. “Un olor muy fuerte emana del basural” puntualizó Silvia Camaño, quien vive a pocos metros del predio. Un olor realmente perjudicial para la salud. Para citar un ejemplo de las consecuencias a futuro que podría acarrear este hecho, familias cercanas al CEAMSE denunciaron una relación entre la basura que se acumula en ese lugar y los casos de leucemia que sufren sus hijos debido a los gases que emanan de ese relleno sanitario. 
“Hay gente que trabaja acá que se descompone cuando el viento sopla de oeste a este, porque nos trae todo ese olor nauseabundo, hay días que el olor también se siente en la ciudad, todo depende de cómo sople el viento” manifestó Alcides Ferreira, vecino que se afincó en el barrio antes que estuviera el “gran pozo negro” como lo llaman algunos. “Hay veces que se prende fuego el basural y no lo pueden parar porque hay mucho gas, es muy tóxico” comentó.
“La ropa que colgábamos a secar tenía olor a basura y nuestras casas se llenaban de cenizas, cuando eran seguidos los incendios” explicó Carlos Fernández, titular de la Sociedad de Fomento Parque y Valle Hermoso. Fernández, no duda en afirmar que es “terrorífico” estar cerca de un basural. Su casa esta a 1600 metros.
A pocos metros de este “Chernobyl II” como también lo llaman otros habitantes de la zona, se encuentra la Escuela Nº 44 donde concurren 370 alumnos y el Jardín de Infantes Nº 930 donde asisten 80 niños. Muchos chicos de ambos establecimientos educativos han sufrido enfermedades en la piel, conjuntivitis y otros síntomas que se originan en la contaminación del aire por las quemas que se producen dentro del predio. Han aparecido casos de sarna y con síntomas de impétigo (enfermedad de la piel) cuya causa posiblemente sea también la contaminación del aire.

LAS AGUAS BAJAN TURBIAS. Expertos internacionales afirman que la basura amontonada puede llegar a ser 100 veces más contaminante que los líquidos de una cloaca. “El agua está contaminada desde hace muchos años, nos dijeron que en las napas encontraron mercurio, plomo, nitrato, nitritos y hay enfermedades bacteriológicas” aseguró Ferreira. Y agregó “hay gente que no toma agua por precaución, uno tiene miedo”. Camaño afirmó “muchos chicos tienen colitis por tomar el agua, en el estudio que se hizo al agua de algunos vecinos aparecieron metales pesados, que pueden provenir de las pilas que están en el basurero”.
Ambas expresiones fueron minimizadas por el titular de OSSE, Carlos Katz, en declaraciones a EL TÁBANO: “No hay una contaminación mayor en ese barrio que en el de cualquier otro de la ciudad”. Aunque aclaró “se han encontrado sustancias contaminantes en las napas freáticas, debido a los afluentes cloacales y trabajos de fumigación que se realizan en la zona de quintas”. 
Daniel Martínez, investigador del CONICET e integrante del Centro de Geología de Costas y de Cuaternario de la UNMdP explicó a este medio “la contaminación en las cercanías del predio no es grave pero si muy preocupante”. En el último tiempo se ha registrado en el agua subterránea un importante exceso de nitratos y nitritos. Algo a tener en cuenta, debido a que el consumo excesivo de nitritos puede producir una enfermedad denomina metahemoglobinemia que provoca la saturación de oxígeno en sangre. Los lactantes menores son los que tienen los mecanismos de defensa menos desarrollados, por tal motivo pueden ser los más afectados con esta patología. Incluso en Inglaterra y Paraguay se han dado casos mortales. 
El especialista, señaló “no corre peligro el abastecimiento de agua potable de Mar del Plata, pero hay quizás 500 personas que si tienen su salud expuesta”.
Por otra parte, Martínez sostuvo que “urgentemente habría que evitar que se siga tirando el lixiviado crudo (jugo de basura) a la naciente del arroyo Lobería que desemboca en la zona costera de Chapadmalal, en Luna Roja”. Y recalcó que es importante que se realice un efectivo cierre del predio y que se continúe monitoriando las consecuencias de este, una vez clausurado. 

EN BOCA CERRADA. “Las moscas son las vedettes de la escuela” manifestó la directora de la 44 Margarita Pérez y lo reafirmó Ferreira “no se puede comer afuera porque se llena de moscas, hay todo tipo de insectos y hay unas moscas muy grandes que no había visto nunca”. Los basurales son propensos a la presencia de insectos, entre los que se encuentran moscas como el tábano, quizás sean las que describe Ferreira. De confirmarse la existencia de estos moscones sería más que alarmante, ya que traen como correlato la aparición de miasis, una infección poco común, que provocan los huevos que depositan en el cuerpo humano y generan la proliferación de gusanos. Los principales síntomas de esta enfermedad son enrojecimiento, inflamación, secreción de fluidos, fiebre, dolor, pérdida de la función de la parte afectada y la peor consecuencia es la muerte. 
Otro foco de peligro son las cientos de gaviotas que se encuentran en el lugar “las gaviotas desparraman basura por la zona y propagan la contaminación” acotó Camaño. Además, algunos vecinos no descartaron que existan casos de leptospirosis por el aumento de la población de ratas. 

EL SILENCIO NO ES SALUD. La constante en este trabajo periodístico, fue no encontrar estadísticas confiables de enfermedades en la zona, debido a que no existe una Unidad Sanitaria en esa franja donde la contaminación es una grave amenaza. Los habitantes de los barrios cercanos al basurero recién encuentran la salita más próxima (Parque Hermoso) a no menos de ocho kilómetros de distancia. Por lo tanto, si un vecino de Antártida Argentina presenta síntomas que indicarían que existe contaminación u otra problemática, él mismo deberá buscar los medios para trasladarse. En general esas personas cuentan con escasos recursos económicos, son pocos los que realizan el viaje para tratarse y la mayoría no se atiende por médicos en caso de enfermedades o de síntomas extraños. "Nosotros estuvimos vacunando a los chicos de ese barrio y nos dimos cuenta que es imposible que esa gente pueda acceder a nosotros para tratarse" afirmó Adrián Alasino responsable del área programática de la Unidad Sanitaria Parque Hermoso. 

SE BUSCA SOLUCIÓN. El artículo 41º de la Constitución Nacional señala que: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales...” Parece ser que este artículo, como tantos otros, no se cumple en Mar del Plata. Los vecinos cercanos a las “sierras de basura” aún esperan una solución, hasta hoy, solo han conseguido contaminación, frustraciones y promesas. Es lamentable y preocupante que aún la municipalidad de General Pueyrredón no haya concretado una clara política a la gestión integral del tratamiento de los residuos que los marplatenses generamos.

VOLVER A 

ESCRIBINOS A

redaccion@eltabano.com