VERANO A MEDIA LUZ   por Mario Giannotti

La crisis económica, el escaso compromiso de los entes controladores y la ausencia casi total de inversión de capitales por parte de las empresas privadas pueden desembocar en un colapso energético en Mar del Plata, perjudicando de esta manera la próxima temporada de verano.
Este articulo periodístico sólo intenta ser un toque de atención en vísperas de una auspiciosa temporada estival. Esta crónica invita a las autoridades provinciales y municipales a tomar cartas en el asunto, en forma inmediata. 
La acumulación, la lectura y la interpretación de un abundante material de archivo advierte que existe la amenaza concreta que la ciudad puede sufrir una serie de apagones en función al aumento de un 50 % de la demanda energética y la precariedad del sistema para afrontar dicha demanda extra. 
Al ser consultado por EL TÁBANO, el Sindicato de Luz y Fuerza Mar del Plata fue tajante y no dudo en poner en alerta a los funcionarios provinciales por la falta de inversiones en el transporte y en la alimentación de alta tensión a Mar del Plata, se exige la repotenciación de la Central 9 de Julio y se denuncian las maniobras de las empresas privatizadas para obtener un aumento de las tarifas.

EL PRINCIPIO DEL FIN
Cabe recordar que los reclamos comienzan casi de la mano de las privatizaciones. El suministro eléctrico en la provincia de Buenos Aires se privatizó en 1997 y desde entonces es operado por las empresas generadoras de Energía Sur (EDES), de Energía Norte (EDEN) y de Energía Atlántica (EDEA). El transporte, en tanto, es responsabilidad de la empresa TRANSBA, propiedad del grupo Pérez Compac. 
Los cuestionamientos de los sindicatos llegaron puntuales y en ciertas ocasiones el mismísimo gobierno provincial reconoció que "podrían generarse inconvenientes con la transmisión del servicio eléctrico si las empresas transportadoras de energía no hacen las inversiones necesarias para afrontar un posible aumento de la demanda." 
Tras el apagón del domingo 24 de noviembre de 2002 que afectó a una buena parte de los usuarios del país, Mar del Plata incluida, se puso en evidencia la inoperancia de las empresas privadas que generan o distribuyen la electricidad. A partir de allí tomó mayor fuerza la posibilidad de caer en un colapso energético, posibilidad que aún sigue vigente. 
El secretario general del Sindicato Luz y Fuerza Mar del Plata, José Rigane, se refirió a la situación: "Teniendo una central tanto en Necochea como en Mar del Plata, que podría haber mitigado el tema del corte, acá la empresa EDEA no hizo los requerimientos necesarios para ingresar las máquinas inmediatamente y tratar de ir viendo como resolvía el problema con la propia generación local." 


TORMENTAS DE VERANO, PRIVATIZADAS QUE HACEN AGUA
El 11 de enero de 2003 los medios gráficos destacaron las declaraciones del ministro de Obras de la provincia de Buenos Aires, Raúl Rivara, señalaba que la falta de energía durante la temporada fue producto de las tormentas de verano y el transporte del fluido. Por su parte, el sindicato volvió a la carga contra las "pésimas privatizaciones".
El factor principal de los apagones veraniegos no fue el climático, sino la falta de inversiones en el transporte y en la alimentación de alta tensión a Mar del Plata. En referencia a lo hecho en la zona de Bárker los técnicos lo describieron "como si alguien agrandara el fusible de la casa, creyendo que resolverá el problema". 
El gigantesco corte de luz de noviembre de 2002 castigó a todo el país y sembró el rumor del sabotaje. La secretaria de Energía desestimó estas versiones pero no pudo refutar la realidad. Ese apagón evidenció, una vez más, la precariedad del sistema y confirmó que el proceso de las privatizaciones no ha resuelto ninguno de los problemas que había antes que se ponga en práctica.

(la nota completa con la opinión de la Empresa y la solución en la edición gráfica)


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