EDITORIAL

¿Te acordás hermano?

El Intendente verdadero creador del “Estilo K” (de Katz, obvio y no como después lo plagió Kirchner) sigue en su maratónica campaña de visitas a los Barrios donde a veces en el mismo día debe poner cara de yonofui en tres o cuatro lugares con distinta idiosincrasia donde por mil razones no debería tener el mismo discurso. Pulti creando diariamente futuros entes municipales de un futuro gobierno en un futuro período y tratando de ocupar la mayor cantidad de centímetros y píxeles posibles en algunos medios lugareños. Dell´Olio abriendo a manopla abierta a diestra y siniestra “centros de información”, una aggiornada versión de las otroras famosas Unidades Básicas donde por lo menos los compañeros se sentaban a la vuelta del trabajo-a-casa a discutir. Urdampilleta apareciendo solo cuando viene Lilita, como si esa fuera la meca. Impari teniendo que pedir una Banca 25 para poder descontar de su presupuesto de campaña 10 ó 15 mil afiches. Romanín en sus panfletos diciendo que va a ser esto y lo otro, pero..¿Cómo?

Es evidente que faltan ideas. En nuestro número anterior Jorge Köstinger escribió “es curioso que pese a tantos años de compañerismo, negocios comunes y diversiones grupales, los políticos y politiquitos de la ciudad no hayan tenido tiempo de trazar un (1) proyecto de largo plazo conjunto....alguna idea de que tipo de ciudad queremos de acá a 20 años...” Jorge es un soñador nato, dirás seguramente. Pero si aunque sea en algún partido de la docena que pretenden fecundar la célula primaria de la democracia y del estado como es el municipio hubiera una propuesta racional, estudiada, de largo plazo, sostenible, habría miles de marplatenses inteligentes que la apoyarían.

Te acordás de las plataformas, esos libritos que hordas de estudiantes secundarios allá por los albores de la nueva democracia pasaban asaltando de los comités y la unidades básicas “porque la profe de cívica me la pidió”....cuanto papel higiénico se habrá hecho de ellas! ¿Por qué no hay más plataformas electorales? La respuesta es simple, porque son el cuerpo del delito. No se cumplen entonces no conviene que algún trasnochado de esos que guardamos boletas, recortes, volantes y....plataformas de cada campaña a los tres o cuatro años de gobierno las saquemos toda verde flúo de resaltador, con todo lo que propusieron y no cumplieron. Vamos no jodamos o ¿alguien vio la plataforma de Kirchner o de Méndez ahora nomás en abril?

Pero no todas son pálidas, por lo menos volvió el debate ideológico. Muy elemental es cierto, primitivo diría yo, entre derecha e izquierda. Tantos años de monocordia ideológica en el poder hicieron pensar a algunos que había que probar con otra cosa. Y del otro lado saltan los que se resisten a perder un par de décadas de uniformidad (con sus consecuentes negociados), aunque sin tampoco explicar su disidencia en valores intelectuales, todo lo limitan a lo personal. Hoy al menos se discute si Zaffaroni si o no ¿Cuantos centímetros se gastaron para cuestionar la designación de Nazareno?. Como escribió Norma Morandini hace muy poco, “la descalificación salvajemente ideológica con que se reducen los temas o problemas del país” de estos sectores desplazados pasa por ser “zurdos, trolos o faloperos”. Nunca un “corrupto” claro está. Nunca un argumento. 

Pasa lo mismo acá. Se votan caras. Actitudes. Palabras orales. Posturas publicitarias. No ideas rectoras. Se sacan a la luz cuestiones personales. Pero no se refutan ideas con mejores ideas. Esperemos que en los casi 60 días que quedan alguien con un proyecto serio de ciudad nos encante el desencanto, de poder tachar un artículo de una plataforma municipal y escribir al lado dentro de cuatro años: Cumplido

Carlos R. Vazquez
director@eltabano.com

Escribe el Padre Luis María Ocampo

CENTROS DE CONTENCIÓN (IIª parte)

El ejecutivo local y provincial y el Fiscal General, se plantean hoy la necesidad de construir, en algún lugar un Centro de Detención, con el fin de resolver el crecimiento del número de personas menores de 18 años, involucrados en hechos delictivos en el distrito de General Pueyrredón.

¿Qué pasaría si el conjunto de la sociedad, liderados por sus funcionarios asumiera el firme propósito de enfrentar la catástrofe que se abate sobre nuestros niños, adolescentes y jóvenes? Una pobreza que adquiere día a día rostros cada vez más dramáticos, una pobreza que afecta a innumerables hermanos y cuyas consecuencias en mayor o menor medida, tarde o temprano, serán solidariamente compartidas por el conjunto de la sociedad.

Frente a la catástrofe de Santa Fe, la ciudad entera se movilizó buscando dar una mano a nuestros hermanos inundados y hoy tenemos aquí una situación de tal envergadura que supera ciertamente a aquella y reclama el firme compromiso de todos los ciudadanos para proteger a los más pequeños. “Los Estados Partes en la presente Convención respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su jurisdicción...” (Convención sobre los Derechos del Niño Constitución de la Nación Argentina) 

Seamos sinceros, si no asumimos con coraje, el desafío de dar respuestas éticas a nuestros niños y niñas (a los efectos de la Convención, se entiende por niño todo ser humano menor de 18 años), no nos van a alcanzar las cárceles para albergar a tantos chicos.

Toda las energías deben ser puestas al servicio de la generación de políticas de infancia que den respuestas contundentes a lo que hoy mucho nos aflige, pero que seguramente será mucho menos que mañana. 

Aún para el tema que nos ocupa, el tan mentado centro de detención, existen alternativas, tanto las que enumera la Convención (Parte I, art. 40 inc. 4), como aquellas que pueden aportar las distintas disciplinas sociales, médicas, legales, y cuantos desde las organizaciones comunitarias comparten la vida con los chicos y sus familias. El encierro ha de ser siempre la última de las posibilidades y de ser así, se deberá contar con suficiente personal idóneo para la difícil tarea y una adecuada y moderna estructura edilicia. No podemos repetir los esquemas que se quieren combatir. Existen en el mundo programas de rehabilitación que pueden servir de suficiente soporte para pensar en la tarea.

Un centro de detención para niños como única respuesta a la cuestión, es el monumento a nuestro fracaso de adultos, a nuestra incapacidad para construir una ciudad más fraterna, es la visibilidad del vacío de nuestros discursos políticos y religiosos... 

Ese chiquito de hoy, ese que vos y yo nos cruzamos en la calle y en los barrios, al que le damos unas monedas para salvar la conciencia, será indudablemente el destinatario del “Penal”. Duele y duele en el alma, no tener capacidad para ofrecerle un futuro de pan y caricias. 

“los vi jugando a ser chicos
porque ellos son hombres grandes
qué tienen la mirada dura
por no llorar y aguantarse.

Los vi cansados del mundo
Los vi morirse de hambre
Los vi con el pegamento
Para irse un rato, para escaparse.”
(Bichito de Luz, León Gieco, 1997)


Pbro. Prof. Luis María Ocampo

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