Noviembre
de 2005


LA GRAN MAR DEL PLATA

Como cuando vinimos de España
Por María José Garufi
 

Sin obras antes, durante y después de la Cumbre. Los barrios son los olvidados de siempre, más, con la Cumbre gobernando los medios y el dinero para obras disponible en la ciudad. Muchas son las promesas, pocas las cumplidas. El Martillo es uno de los espejos donde mirar la realidad barrial, como hace varios años, no cambia, pese a que venga George W. Bush por Mar del Plata.


“Estamos como cuando vinimos de España”. Así afirma un dicho popular y también María Rosa, una sexagenaria más cansada de la realidad de su barrio que por su edad. Ella vive en uno de los más característicos y mencionados -no por buenos acontecimientos precisamente- de Mar del Plata: El Martillo.
Con su frase, que en parte remite a su verdadera procedencia, dice que basta para resumir la realidad de la zona. Realidad, que a diferencia de un pedacito de la ciudad (afectado por la Cumbre de las Américas o por la de los Pueblos) no cambió en esos días, por lo menos para la mayoría de los vecinos consultados por EL TÁBANO, quienes se refirieron no sólo a la Cumbre, sino también a las deficiencias de siempre, las promesas aún no cumplidas, el funcionamiento de la sociedad de fomento y de la sala barrial y hasta algunos se atrevieron a “mensajear” al intendente.
Lo cierto es que volviendo al tema de la Cumbre de las Américas, para quienes viven sobre las arterias principales del barrio (Jacinto P. Ramos y Fortunato de la Plaza (EX 39) todo fue color de rosas. Fue, porque casi todos los días varios comandos realizaban operativos, especialmente en el empalme de Peralta Ramos con Antárdica Argentina. Pero hoy no “es”, porque desde que terminó la reunión de presidentes aseguran que la policía “se borró”.
“Se vio más movimiento policial pero ahora pasa uno… y si pasa”, cuenta Alvino, quien junto a su mujer Alicia es propietario de un polirrubro inmerso en el corazón de El Martillo y a una cuadra de la Sociedad de Fomento, ubicada en Nápoles 6825. Ellos atienden tras unas rejas que sólo son abiertas si la cara de quien llama les inspira confianza porque se cansaron de que les roben. “Somos los giles de la cuadra”, se atreve a afirmar, aunque el día anterior, el verdulero de la otra cuadra fue víctima de un nuevo asalto.
Y un tiempo antes también Marcela e Isabel corrieron la misma suerte. “En este barrio no hubo, no hay ni habrá seguridad. La Cumbre acá no se sintió porque todo sigue igual”, afirman las mujeres, quienes ya fueron víctimas de seis asaltos.
Para Darío, un despensero, existe una Cumbre propia de la zona: “Acá estamos en la Cumbre… de la crisis”, asegura, y se anota dentro de la lista de asaltados, donde también figuran los nombres de Ester, Patricia, Roberto, Atilio, Mario... Tienen un pedido especial: más seguridad “pero en serio”.



LA AGENDA PENDIENTE (LA MISMA DE SIEMPRE)
Un par de semanas antes de la Cumbre de las Américas muchos vecinos veían con buenos ojos la discutida propuesta municipal de pavimentar las calles del barrio. Pese a los altos costos que significarían para cada frentista afrontarla, muchos prefieren el dolor de bolsillo y no otros que se generan cuando, caminando, en bicicleta o en auto se aproximan a las calles con granza, llenas de pozos por doquier, especialmente las Casildo Villar, G. Chávez, Dolores y sus paralelas. “En un mes te digo lo que pienso. Ahora estoy esperando el asfalto que prometieron hace un mes y que dicen que van a empezar a hacer el mes que viene”, dice entre indignación y resignación un carnicero de la zona. “Fui hace un tiempo a una reunión, firmé para que me hagan el asfalto y acá estoy, como siempre no pasó nada. Las calles son un desastre y si a eso le sumamos la falta de luz y los pastizales que hay en los baldíos… ¡Es un peligro!”, exclama Marcela.
¿Y del traslado de parte de la Villa de Paso al barrio que se sabe? “Nada, no se sabe nada, están levantando ahí unas casas pero paran, arrancan, la verdad no se lo que harán. Espero que no vengan”, afirma Patricia, al tiempo que recuerda que cuando comenzaron a construir las casas que habitarán (?) más de 500 personas provenientes de la Villa de Paso el presidente de la Sociedad de Fomento del barrio aseguró que “no hay que hacer una guerra de pobres contra pobres”, justificando la instalación. “¿Yo me pregunto por qué no se va a vivir frente a ellos? y veremos si sigue pensando igual”, cuestiona la mujer.

SOCIEDAD DE FOMENTO Y
SALA DE PRIMEROS AUXILIOS

El Martillo es uno de los barrios más viejos de la ciudad y también uno de los olvidados de siempre, ya sea por negligencia municipal o por sus propios dirigentes vecinalistas, según comentan sin tapujos varios vecinos, entre ellos Alvino, quien está a no más de 150 metros de la puerta de la entidad barrial: “La sociedad de fomento lo único que hace son fiestas para ellos. El presidente está perpetuado hace diez años y hace reuniones más bien particulares. ¿Por qué no pone a los de la Villa de Paso frente a su casa?”, se queja el hombre cuya hija vive sobre Génova, otra de las principales calles, la cual “es una boca de lobo” por la oscuridad que presenta a medida que uno se acerca al Barrio Las Heras, lindero a El Martillo.
Para Betiana, concurrir a la entidad “es al reverendo pedo”, y lo dice con todas las letras y con conocimiento de causa, ya que fue a unas cuantas reuniones, mientras que su marido, directamente prefiere no pisar el lugar. Raúl, directamente desconoce “para qué sirve”.
La Sala Barrial ubicada sobre Génova entre C. Villar y G. Chávez- es un martes 13 aparte. Los reclamos más escuchados se relacionan con más guardias y más médicos. Hoy por hoy, ni hay atención de ginecología, ya que ambas doctoras enfermaron, según contaron vecinas, lo que fue confirmado por autoridades de la salita, y es un digno ejemplo de las carencias que sufre el barrio: una lata de pintura reemplaza a un tramo de un caño interno de la enfermería y la soga de la persiana del frente quedó en manos de la empleada administrativa del lugar cuando intentaba levantarla. “No está mal, pero tendrían que poner más turnos, no puede ser que uno vaya a las 5 a hacer la cola y a las 7:30 te quedes sin turno porque sólo atienden a cinco personas”.

OPINIONES
Algunos vecinos quisieron expresar su opinión acerca del intendente Daniel Katz y su atención para con los barrios:
Ignacio: “Mejor que deje de darle tanta bola al centro que el interior de la ciudad se está pudriendo”.
Rubén: “En un mes digo lo que pienso…mejor que empiecen a hacer el asfalto”
Alvino: “No estoy en desacuerdo con su gestión pero tampoco viene porque desde la Sociedad de Fomento no lo llaman ni le informan”.
Isabel: “Es pura fachada. Hace pinta con el centro pero sería bueno que venga al barrio”.
Darío: “Mar del Plata no termina en el centro”.

 

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