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EDITORIAL
Tomala vos..
por Carlos R. Vazquez
director@eltabano.com
“¿Sabés que pasa? A nosotros no nos aumentaron el boleto pero nuestros viejos, nuestros hermanos viajan también todos los días a laburar, por eso estamos acá...”. Increíbles palabras de Pablo, un chico de 16 años en plena movilización contra el aumento de boleto. Decimos increíbles porque el sentimiento de participación “no organizada” murió unos meses después del inicio de la democracia y solo resucitó interesadamente para los cacerolazos del corralito. El Master Plan de la absoluta mayoría de los políticos consiste en tener la gente en casa, sin reclamar “ni deliberar sino por medio de sus representantes.” Estas cosas los sacan. Que pibes, adolescentes, imberbes, se movilicen por una causa justa los atemoriza. Ellos los prefieren tinellizados y en una esquina lejana, adentro de una bolsita de pegamento.
“Andate que vos estás haciendo política” le gritó el sempresecreatrio de gobierno, Jesús Porrúa a una de las chicas que cantaba en la puerta de la Municipalidad. Allí Porrúa dejó de manifiesto lo que venimos sosteniendo desde estas páginas hace rato: les asusta la política porque ellos no saben hacerla. Hasta podríamos animarnos a escribir, que no se sienten más políticos, mucho menos militantes (si alguna vez lo fueron) sino burócratas. Perennes funcionarios celando el privilegio. Todos los que reclaman por injusticias, persiguen fines políticos, menos ellos.
Hacer política es, por sobre todo, buscar el mayor bienestar posible para la gente. Y... si, esos chicos hacían política.
¿Que jugaron al fulbito en Luro e Yrigoyen? ¿Qué era para ratearse? Que vas a hacer. Conocemos tantos pelotudos que se rateaban para ir a la playa o jugar al Flipper, en lugar de hacer algo por los demás. Pueden adolecer, como adolescentes que son, de criterio, pero nadie puede discutir su sentimiento de solidaridad y ganas de cambiar el mundo. Como en el Mayo Francés dijeron algunos, salvando las distancias, claro.
Después aparecieron los que se subieron a la ola. Los protestantes organizados (y no por ello menos válidos sus reclamos), pero que por el Master Plan o la reinserción laboral de otros tantos, cada vez ven más raquíticas sus movilizaciones. Y vieron una oportunidad valiosa para ser más. Pero estos chicos mostrando más madurez que muchos se corrieron.
A pesar de ello, los otros nenes se asustaron. Los estudiantes no pudieron entrar al Concejo Deliberante a peticionar. No pudieron participar de una sesión pública. Es curioso el criterio de los concejales que permiten ingresar a terceros nenes de pecho como los de la UTA ó la UOCRA y no a chicos que hacen sus primeras armas en esto de ser el último palo del gallinero. ¿Será que con los chicos no se puede transar previamente a puertas cerradas?
En Buenos Aires los secundarios también se movilizan. Esos impúberes ambiciosos pretenden que sus escuelas no se caigan abajo y piden mayor presupuesto educativo. ¡Desfachatados! Seguro que también están politizados. Siempre recordamos a esa maestra rural que les dijo a sus chicos que llevar el pan todos los días a su casa, como sus padres es hacer política. Casi la echan. Tal vez querer cargarse de conocimientos en un espacio sano, también sea hacer política.
Mar del Plata tiene una quimera y no es la Cumbre. La democracia tiene expectativas. Son las nuevas generaciones que parece como decía Jauretche decidieron dejar de ser perros sin haber tenido nunca collar.
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