Marzo de 2005

COLUMNISTAS INVITADOS

Escribe Dr.Miguel Angel Acosta
Abogado - Decano de la Facultad de
Derecho de la UNMDP


DISCRIMINACIÓN
EN EL ACCESO AL CRÉDITO

 

 

 




La discriminación contra las personas por razón de su género, condición, apariencia sexual, estatus marital, ideas políticas o creencias religiosas es una práctica perversa que se manifiesta en los más variados ámbitos de la actividad social, percibiéndose principalmente en los ámbitos laboral, deportivo, escolar y cultural.

Pero hay otros ámbitos en donde esas prácticas aparecen encubiertas bajo la apariencia de estándares de calificación (que misteriosamente no se satisfacen). Me refiero a la poco explorada discriminación en el acceso al crédito que secreta e informalmente practican las entidades financieras contra los grupos más desprotegidos de la población como las etnias gitanas y aborígenes en general, los travestís, la mujer soltera o divorciada sostén de familia, la viuda sin ingresos propios, ciertas categorías de varones solteros y los adultos mayores de 65 años. En efecto, bajo el pretexto de ejercer su libertad de contratar y particularmente, su derecho de elegir con quien contratar discriminan a sus clientes-cocontratantes fundándose en bases prohibidas -aunque por supuesto casi siempre indetectables-, repugnantes a concretas garantías constitucionales como son el artículo 16 de la Constitución Nacional y sus equivalentes artículo 11 de la Carta Provincial, las cuales a su vez receptan la jerarquía supralegal de los tratados internacionales incorporados a la Carta Fundamental en el artículo 75 inciso 22, de manera que se constituye en una práctica vedada para los bancos.

En una encuesta realizada en el mes de octubre de 2002 entre catorce entidades financieras públicas y privadas de la ciudad de Mar del Plata con motivo de la presentación de una ponencia ante el VII Congreso Internacional de Derecho de Daños, en la Universidad de Buenos Aires (1) se constató que todas ellas utilizan la edad como pauta para restringir el otorgamiento de crédito (en la mayoría de los casos el límite es de 65 años y en un sólo caso de 75 años), también se constató que una de las entidades públicas cercena el crédito hipotecario a las personas solteras o separadas y que una institución perteneciente a un consorcio hispano tiene como práctica denegar la asistencia crediticia a varones solteros entre 30 y 40 años de edad. Igualmente recurrí a la consulta directa con el personal de cuentas de las mismas entidades financieras encuestadas y ninguno recordó haber otorgado crédito y otra facilidad crediticia a ciudadanos bolivianos, paraguayos, peruanos o miembros de la raza gitana, no obstante el significativo caudal poblacional que representan. Obviamente estas conductas abarcan tanto a los solicitantes de crédito como a sus potenciales garantes/ fiadores.

¿Qué hacer frente a esto? Materialmente poco, fuera de las denuncias del caso ante la autoridad de aplicación de la ley 23592 de Actos Discriminatorios quien eventualmente ordenará el cese de tal conducta y la reparación del agravio moral ocasionado. Pero procesalmente casi todas las legislaciones han introducido modificaciones en sus códigos contemplando la inversión de la carga de la prueba. En el caso de Argentina aún no ha ocurrido este avance (hasta donde conozco) aunque sí, los tribunales se han hecho eco de esta tendencia como el reciente pronunciamiento recaído en la causa Heladerías Freddo de la Cámara Nacional Civil. Entonces, ante la denuncia concreta se establece una presunción de discriminación y será el demandado quien deberá demostrar que no ha incurrido en violación al principio de igualdad. Al menos es algo y bien podría extenderse a las entidades financieras.

(1) Publicada en la Revista del Derecho Comercial y las Obligaciones 2003; p. 141 y ss.

Escribe Dr. Eduardo Roamanín
Ex-Concejal y ex- presidente del bloque Progresista del HCD, Abogado

AHORA SÍ

Casi 5 millones de argentinos según índices oficiales padecen de desempleo, subempleo o empleo precario. Ellos, jóvenes y viejos, cultos o incultos, feos o lindos, hombres y mujeres, conforman la población de argentinos -más de un 15% de los habitantes-, que no trabajan en nada o trabajan poco.
Las cifras son un fiel reflejo de una realidad cotidiana, fácilmente palpable, que día a día se nos aparece como un fantasma cuyo telón de fondo es la pobreza, la marginalidad, la desnutrición infantil y todas aquellas plagas que los sucesivos gobiernos de turno se comprometieron a combatir a la hora de pedir el voto a los esperanzados ciudadanos. La Capital Federal, el conourbano bonaerense, Santa Fe, el Gran Córdoba son puntos neurálgicos de esta crisis. Mar del Plata, nuestra querida “ciudad Feliz”, alcanza el dudoso Galardón de ser la ciudad del interior de la provincia con el más alto índice de desempleo.

Lo cierto es que este flagelo es fácilmente de constatar en nuestras calles, cuando vemos las largas colas que se encolumnan tras aquellos avisos que piden empleados para las más diversas tareas. Los jóvenes que buscan su primer empleo son fundamentalmente los que más sufren con la situación y no nos resulta raro ver a un recién recibido de abogado trabajar de taxista o a una socióloga ofrecer sus servicios como secretaria de lujo. Las mujeres que como consecuencia de la falta de ingresos al grupo familiar resultan las más perjudicadas, ya que no solo les cuesta conseguir trabajos de significación, sino que encima les pagan menos que a los hombres por igual trabajo.

Esta temporada, se anunció con mucho ruido y más luces un local bailable en Constitución que ofrecía trabajo a 20 jóvenes desocupados. Hasta algún funcionario municipal lo puso como ejemplo de la promoción laboral que hace el municipio. El lugar en cuestión, una discoteca KU, finalmente no abrió sus puertas y se quejó de las trabas que la burocracia municipal ejercía. En esto también se miró para otro lado resguardándose en aquello de que “el trabajo y su creación es de responsabilidad del gobierno nacional y/o provincial, nunca municipal”. Salvo eso sí, en lo que se refiere al engorde del padrón de empleados municipales que a pesar de los dichos siguen siendo el botín para premiar favores políticos de turno, superando hoy la cifra mágica de los 7.000 y negándose a efectuar un auténtico relevamiento del personal municipal y de sus funciones, para saber así cuantos son y en que trabajan.

Cuando el valor de cada ser humano y de sus principales derechos quedan postergados a lo que el mercado decida, el cuerpo social tiene derecho a quejarse y a generar sus defensas. El plan anunciado por el presidente Kirchner y el intendente Katz contemplan alrededor de 100 millones de pesos en obras. Priorizar la mano de obra marplatense y sus empresas y hacer que los destinatarios de esa inmensa cantidad de plata no se circunscriban a los lugares públicos del centro, sino que abarquen a los barrios periféricos y a los vecinos más necesitados, es una tarea ineludible de las autoridades municipales. Es la oportunidad esperada de hacer bajar genuinamente el desempleo y redistribuir en algo a los bienes sociales.

Esta primavera económica que el país vive, debe ser sentida por las autoridades comunales y usar el paraguas protector de Kirchner y Solá, aprovechándolo, para hacer obras varias veces prometidas y proyectos que no se concretan, como el predio de la Terminal, la Ferroautomotor, la refacción del Provincial, el emisario submarino, cloacas y desagües como el colector Norte y tantas obras que después de tres años de gestión y de promesas deberían hacernos pensar seriamente si el gobierno no basa su accionar en aquel personaje de la escuela primaria -Tartarín de Tarascón- que de inventar historias falaces, terminaba creyéndoselas a espaldas de una realidad que por supuesto lo desmiente diariamente. O las lluvias que periódicamente le hacen recordar todas sus promesas incumplidas en materia de desagües pluviales y afines.
Si la ciudad está sucia, la culpa es de los vecinos y turistas que son sucios, nunca de la empresa más cara de la provincia en materia de recolección de residuos, si el trabajo no crece la culpa es de la nación y/o la provincia, nunca del municipio que lo brinda y como en materia de personal municipal y si las luces y el asfalto están a la miseria, a no preocuparse que hoy estamos en la hora de las definiciones y eso está contemplado en el presupuesto de un año electoral. 
El cartero con regalos tocó las puertas de la ciudad. La oportunidad es única y no desaprovecharla es tarea de los que nos gobiernan poniendo gestión, eficiencia y gastando donde y como se debe. No echando culpas a terceros, ni buscando fantasmas donde no los hay, los Coordinadores y su jefe, el Intendente, tienen la palabra y la oportunidad. Ojalá no la pierdan.

(*) Presidente de PASO (Participación Solidaria)
Ex Presidente del Bloque Progresista del HCD

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