REPORTAJE
AL
JUEZ MARIO PORTELA
Mario Portela será uno de los jueces que dictará sentencia declarativa en el Juicio por la Verdad. Fijará hechos, archivará en una especie de libro histórico las aberrantes vejaciones que tuvieron que soportar algunos marplatenses, militantes que soñaban un país mejor, hombres y mujeres sometidos salvajemente a los tormentos ideados por una de las dictaduras más crueles del siglo pasado. El Juicio reconstruye historias personales y la memoria colectiva del pueblo alza su voz para ponerle palabras a las almas que en silencio buscan todavía aquellos compañeros "que cuando empezaron a desaparecer sin últimas palabras llevaban en sus manos los trocitos de cosas que querían" - grafica magistralmente la pluma de Mario Benedetti -. El Juez Portela lo sabe y por eso le dedica una parte muy importante de su vida al Juicio y confiesa que en él encontró la verdadera justificación del oficio judicial.
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Su compromiso profesional, estar tan
consustanciado con el ideario democrático, seguramente le habrá ocasionado a usted y al resto del Tribunal muchos inconvenientes.
¿Cuáles fueron ? |
Los inconvenientes, curiosamente, son todos tendientes a afectar la independencia del Tribunal, no tanto por los mecanismos del poder formal; vale decir que en ningún caso hemos sido coaccionados o amenazados desde el poder ejecutivo o desde el poder legislativo, pero yo diría que de alguna manera la propia corporación judicial, básicamente a través de algunos fallos de la Casación que retrasaron el desarrollo del juicio, nos retaceó el apoyo. Esto terminó con la intervención de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que en fallo unánime dijo que el Tribunal era competente y que debía seguir con el mismo ímpetu. Esto nos dio nuevas satisfacciones, nuevas ganas de continuar. En segundo lugar sectores civiles vinculados con el terrorismo de estado, vale decir jueces provinciales, determinados grupos de abogados, que han sido mencionados y que documentadamente se acreditó que tuvieron una participación primaria o secundaria como instigadores, como delatores, como colaboradores de hechos muy graves que sucedieron; comenzaron una campaña contra los jueces del tribunal tratando de distraer nuestra tarea. Fue de dos maneras básicas. Primero por una suerte de campaña de prensa, organizada por algunos pseudo- periodistas que en general están dispuestos a vender sus plumas para realizar este trabajo sucio. En segundo lugar comenzando una campaña feroz de denuncia contra los jueces del tribunal.
Antes del Juicio por la Verdad, ¿había sufrido alguna denuncia o campaña similar en su contra?
Jamás. Desde el año 1994- creación del Tribunal Oral Federal- hasta el año 2002 nunca habíamos tenido denuncia alguna. Jamás nos habían hecho una advertencia con nada. A partir del 2002 cada uno de los jueces tuvo que contestar no menos de cinco pedidos de juicios políticos, no menos de cinco o seis pedidos de sanciones disciplinarias por cosas tales como que en la página web del Tribunal se incluye un catálogo de novedades de libros españoles que viene de una librería española muy conocida, entonces se dijo que ejercíamos el comercio. Porque el doctor Roberto Falcone figuraba en la guía telefónica como abogado, entonces ejercía la profesión. Porque yo era Consejero Académico en la Facultad de Derecho desempeñaba una actividad incompatible. Esto no tiene mucha importancia pero quita mucho tiempo. Además, hemos sido demandados civilmente por el mismo grupo por 5 millones de pesos, esto es lo curioso, por ser encubridores del terrorismo de estado, porque no denunciamos todo esto en el año ‘76 o en el ‘82, porque nos quedamos callados hasta ahora. Esto, vale decir, cosas que no tienen mucho sentido. Fíjese usted que es la misma maniobra que utilizaba por ejemplo la mafia para sacarse de encima a los jueces italianos que empezaron a investigarla.
Otra vez la justicia obstaculizando para que no se haga justicia….
Bueno, eso obedece a otro tipo de cosas. ¿Está el poder judicial, como corporación, atrás de la verdad y la justicia o es nada más un grupo de jueces los que la persiguen y esto no es interés de la corporación? Y aquí surge el segundo tema, ¿la sociedad está interesada en que esto se reabra? Por lo que da la sensación, por lo que vemos, es que la sociedad se siente incómoda con la verdad. La sociedad tiene mucho que ver con el tema de la verdad, repite aquello de que por algo será. En realidad nunca le interesó y no le interesa ahora redescubrir porque no le interesó. Por eso nada mejor que el silencio, la desmentida. El silencio es el ocultamiento, el velo, el encubrimiento. No es esto un problema nacional, lo mismo aconteció en Alemania, en Francia con los colaboracionistas. Todos los países que han sufrido hechos muy graves por parte de sus propias autoridades siempre tienen a los allegados como cómplices.
¿Qué compromiso real tiene el poder político marplatense con el Juicio por la Verdad?
Algunos políticos se mantienen indiferentes. Otros están cercanos al juicio y algunos fueron víctimas y prestaron declaración en las audiencias. Nosotros hemos tenido políticos víctimas del terrorismo de estado. En el pasado, ningún Partido salió a vitorear el golpe, si hubo adhesiones individuales. Los Partidos son tan especiales en la Argentina que hubo casos donde una parte apoyaba el golpe y otra parte era reprimida por los golpistas. Esto pasó con el Peronismo, el Radicalismo, el Partido Comunista, con todos los partidos…
¿Cuantas veces tildaron a los jueces de este Tribunal, como zurdos, como jueces progresistas ?
Muchas veces. Y nos tildaron de todo. De los adjetivos calificativos utilizaron todos. Nos acusaron de veletas porque en algún caso nos imputan haber sido colaboradores del terrorismo de estado, en fin... Pero estos son los gajes del oficio, uno llegó al lugar en que llegó sin ninguna clase de ataduras. Yo pensaba ingenuamente en una época que la independencia de los jueces consistía en que uno no iba a recibir o acceder nunca a un llamado o un golpe en la puerta para pedir por algún imputado o algo por el estilo, sobre todo del poder... Nunca nos llamaron, nunca nos golpearon la puerta; pero la independencia se afecta con las campañas de desprestigio, con las campañas de prensa y con feroces denuncias infundadas...
¿Temen que los remuevan de sus cargos o los aparten del Tribunal de este juicio?
No, no, no. Desde el poder formal no. Mas allá de las amenazas telefónicas…
¿Reciben muchas?
Si muchas. La familia empieza a vivir una situación muy especial. Uno juró respetar la Constitución y hacer cumplir las leyes y este juramento lo voy a cumplir mas allá de las campañas y las amenazas. Yo en el Juicio por la verdad encontré la verdadera justificación del oficio judicial.
¿Cómo y cuándo termina el juicio?
Termina con una sentencia declarativa. Bueno, vamos a tener dos etapas. La primera que estamos investigando termina a fines del año que viene con la sentencia. Después viene la etapa de investigación de la Universidad, con guardias armados y con entrega de ficheros completos de docentes y alumnos. Y después investigar que pasó en los gremios. Nuestro objetivo, el objetivo del Tribunal, no es tener un imputado penal , por supuesto que si en el ínterin vamos descubriendo comisión de delitos, como lo hemos hecho, ordenaremos la detención y el paso a los jueces para que los juzguen. La sentencia sería una especie de libro que Mar del Plata tendrá archivado en algún lado para que la sociedad lo pueda ver o para que el día de mañana algún historiador lo retome. Pasa algo similar con el Holocausto, el mismo puede tener setenta interpretaciones, pero lo que no se puede negar es que hubo seis millones de muertos. En Mar del Plata hubo entre 450 y 700 desaparecidos. ¿Por qué desaparecieron, cómo desaparecieron, dónde están o adonde presuntamente los pusieron?, este un hecho. Que después vengan historiadores y hagan diferentes interpretaciones ya no es problema nuestro. Nosotros fijamos hechos….
¿Con qué cosas desde lo humano y lo profesional se daría por satisfecho al cierre del Juicio?
Con poder dictar la sentencia, con poder establecer estos hechos, con poder, por lo menos, entregar a alguien, a algunos de los familiares los restos de los seres queridos que están buscando desesperadamente.
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PIEDRITAS
EN LA
VENTANA
La historia de un pueblo sólo puede reconstruirse cuando sus protagonistas rompen el silencio impuesto por los genocidas. Cuando las víctimas vencen los temores iniciales y con cautela abren una ventana imaginaria que los comunica con el pasado, pasado que reaparece en muchas ocasiones como siniestro mensajero de la muerte.
El Juicio por la Verdad fija hechos y en el transcurso de las audiencias pone luz en los más recónditos rincones de la conciencia colectiva. Aquello tan doloroso ocurrió a espaldas de una sociedad, directa o indirectamente, cómplice de una de las dictaduras más salvajes del siglo pasado.
Los psicoanalistas definen como desmentida a la operación mental que actúa como mecanismo de defensa frente a dos juicios de valores contrarios. Uno que acepta y otro que dice que aquello no es cierto, que nunca pasó. Pero el objeto que permanece oculto y redime inconscientemente la barbarie cuando se hace presente vuelve como lo siniestro. Quizás, Mar del Plata vivencia esta desmentida para no toparse con una realidad que la compromete por acción o por omisión.
La sociedad permanece indiferente a los testimonios que se escuchan en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal. El poder político desconoce los argumentos esgrimidos por los Jueces que llevan adelante el Juicio. Los medios de comunicación en su mayoría apenas reflejan en sus crónicas periodísticas la crudeza de un testimonio conmovedor. Pocos realizan una segunda lectura, lectura que invite a la reflexión y oficie como disparador de un debate posterior.
Fernando Cuesta, respetado dirigente gremial, cuyo compromiso y coherencia ideológica lo han convertido en uno de los militantes sociales más reconocidos de la ciudad, es un asiduo concurrente al Juicio. ¨Yo tengo un compromiso ideológico, tengo una deuda con esos compañeros desaparecidos. Y además, entiendo que no es posible construir una sociedad seria en la medida que no recuperemos la memoria del pueblo. Al Juicio por la Verdad hay que concurrir siempre, hay que apoyarlo, potenciarlo.¨
El diálogo con Cuesta permite ratificar ciertos conceptos y consensuar criterios. ¨La sociedad debe aprender y ver lo que pasó. Hay que vencer el mecanismo de la ignorancia impuesto por la dictadura donde el silencio paraliza. Los genocidas impusieron el silencio, parte de ese silencio se transforma en la no asistencia al Juicio, en no permitirse abrir esa ventana y ver que sucedió en Mar del Plata¨.
Tal vez el silencio haya adormecido las conciencias de un pueblo que tardó 27 años en cuestionar y cuestionarse la desaparición y posterior muerte de cuatro alumnos de la Escuela Técnica de Tandil. Jóvenes militantes que luchaban por un país mejor. Otros alumnos 27 años después se animaron a reconstruir esa historia. Uno de los militantes asesinados era Ricardo, hermano menor de Fernando.
¨Al Juicio deberían ir menos militantes y más curiosos. Los trabajadores y los dirigentes gremiales debemos hacer algo para que todos conozcan que pasó con los obreros en la década del 70. Hay que insertar el Juicio en las fábricas, en los gremios, en las escuelas, en la Universidad.¨
Aquí podemos establecer un primer interrogante. ¿La indiferencia de la sociedad y del poder político pueden convertir al Juicio en un reducto obligado y exclusivo de militantes y ex militantes? ¿La sentencia declarativa sólo será escuchada por los habituales concurrentes al Tribunal Oral? Si esto ocurre estaremos frente a un fracaso consumado.
Habrá entonces que arrojar infinitas piedras a la ventana que permite ver lo ocurrido durante la última dictadura. Alzar la voz y ayudar a poner palabras en la boca de quienes todavía no pueden quebrar el silencio impuesto por los genocidas. Habrá que correr el velo de una sociedad hipócrita y derrumbar la teoría de la desmentida.
Alguna vez el admirado Jorge Taglioni, excelente actor y mejor persona, rompió el silencio y nos contó su estadía en el centro clandestino de detención ¨El Olimpo¨.
¨Cuando me liberaron recuerdo que me bajaron de un Renault 12 color azul eléctrico, tenía puestos unos lentes pintados de negro, El auto se alejó y yo alcance a redescubrir el sol en un cielo adornado con nubes algodonosas. Vaya hermano con el sol¨.
Inevitablemente vuelve a nuestra memoria un cuento de Mempho Gairdinelli que describe las peripecias de un grupo de amigos que le dibujan un sol imaginario a un compañero que se estaba muriendo. El tipo murió con una sonrisa en la boca porque sus amigos inventaron un sol resplandeciente en la ventana de su cuarto.
Esa imagen reaparece en el final de estas líneas como símbolo, como bandera. El Juicio por la Verdad es un sol que ilumina a través de una ventana imaginaria que nos comunica con el pasado más oscuro de nuestra historia, ventana que sólo se abre cuando la memoria arroja piedritas que rompen el silencio impuesto por el odio de los genocidas. Cuando esto ocurre los compañeros desaparecidos dibujarán una sonrisa en sus labios, estén donde estén. Buscándonos, buscándose…
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LOS NÚMEROS
DEL JUICIO
- 4 años de juicio
- 1 causa principal y 15 incidentes.
- 58 audiencias
- 107 testigos
- 110 testimonios
- 3 declaraciones con identidad reservada
- 2 inspecciones oculares
- 5 causas penales
- 4800 fojas de actuaciones judiciales
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