SIGNOS DE CAMBIO
Entrevista a CRISTIAN DALGAARD
por Pablo Piacente
sublevarte@eltabano.com

Partir desde la búsqueda de un tono personal en las imágenes no es sencillo en las artes visuales. Se puede caer en el esnobismo, en el sin sentido o, sencillamente, en el ridículo. No es el caso de Cristian Dalgaard, pintor que logra su personalidad en base a la poesía y a la inteligencia. Para Dalgaard son centrales los signos y las señales. Como diseñador gráfico, domina con prestancia ese mundo de la evocación, dejando un espacio abierto para el espectador, que puede así ser parte de la obra, pasar a formar parte de ella.
"Intento crear un micromundo, un cosmos independiente que empiece y termine en la obra. Creo que mayormente pinto ideas", apunta Dalgaard. La interesante tridimensionalidad y el trabajo con el color y el espacio provocan que ese micromundo de Dalgaard sea estimulante, pidiendo la participación directa del público.
Situaciones tragicómicas, figuras perdidas en un limbo que celebra la ironía, son algunas de las sensaciones a las que Dalgaard nos invita. Un sólido imaginario y fuertes conceptos, nos confirman que una de las obsesiones de este pintor marplatense es potenciar el poder comunicacional de su obra.

wpeC.gif (108652 bytes) wpe8.gif (91301 bytes) Pintar en Mar del Plata. "En este momento tengo varios proyectos, pero todavía están verdes. No es fácil exponer en Mar del Plata. Hay mucha producción, más que en otras ciudades, pero pocos canales de expresión", afirma Dalgaard.
Para el diseñador gráfico, dibujante y pintor, "la situación te la marca un poco el Museo Castagnino, que debería ser el espacio para que la gente nueva exponga, supuestamente es el museo de artes visuales local por excelencia, y me parece que hoy por hoy ni los consagrados tienen su lugar en él".

Con respecto a la proliferación en la ciudad de bares y cafés que abren su lugar para exposiciones, ante la ausencia de galerías, Dalgaard opinó que "es piola que pase, porque en definitiva son espacios de arte, pero creo que se desvirtúa un poco el esfuerzo del artista, porque la atención no es la misma que en una galería o un museo. En un bar, mientras te tomás un café con un amigo, podés apreciar una obra pero hasta cierto punto. El poder de atención no es el mismo, restándole un poco de trascendencia al trabajo del artista".
"Creo que en Mar del Plata hay muchas cosas con respecto a la cultura que están mal. Vuelvo al tema del Castagnino: un museo de arte debería estar en el centro, no en una loma perdida. Ojalá que Marán pueda concretar algún cambio positivo, pero después de muchos años de experiencia comprendí que como realizador no se puede esperar mucho de ninguna gestión oficial, salvo perder el tiempo”, agregó.
Las opiniones de Dalgaard son concretas, como las indagaciones estéticas a las que apunta en su obra. Nada de rodeos. El objetivo es ir al punto y lastimar. Darle algún sentido al caótico mundo de las contradicciones internas y de la locura social. Oxigenar un poco el arte local, que muchas veces huele a humedad. 

primeros poetas
Un libro recientemente editado del marplatense Leonardo Eloy Riesgo bucea en las primeras experiencias literarias en el Río de la Plata.

''Las primeras antologías rioplatenses'', de Leonardo Eloy Riesgo, explora ese mundo a veces tan despreciado de la literatura inicial del Río de la Plata, con una mirada distinta a la de otros intentos similares. Rastreando en el período de surgimiento de las letras argentinas, Riesgo descubre anécdotas interesantes sin quedarse en la mera acumulación de datos.

Nacido en Mar del Plata en 1933, el autor integró el Círculo de Poetas Jóvenes local, la Asociación Marplatense de Escritores y la Asociación de Escritores Argentinos. Dirigió la revista ''Fuego, vínculo de poetas'' y la Exposición de la Prensa Mundial. Recibió distintos premios y fajas de honor, de la Municipalidad de General Pueyrredón, el Ateneo Cultural de Capital Federal y el Consejo de Escritores de la ciudad de Buenos Aires.

El libro de Riesgo, editado en 2004 por Editorial Dunken de Capital Federal, se cimenta en un criterio erudito, bibliográfico, desde la perspectiva de un bibliófilo que antes de escribir ama a los libros. El estudio se basa en críticas sólidas y no únicamente en la recopilación y organización de datos. 

La redacción sorprende por su prolijidad, es amena, clara, con un interesante desarrollo de relatos. Aunque la información es abundante y jugosa, el intento no es sólo datológico: la búsqueda no descuida la forma, no se agota en el frío detalle de las experiencias literarias rioplatenses de principios del siglo XIX.

Se destacan en la obra el interesante estudio acerca de ''La lira Argentina'', la primera antología poética por este lado del mundo, y los retratos de Fray Cayetano Rodríguez (religioso, patriota, poeta) y de Patrona Rosende de la Sierra, la primera periodista argentina y primera poetisa uruguaya.

Riesgo trabaja con acierto esas figuras clásicas de la literatura de la época, en las que se mezclaba el arte, la religión y la política. Asimismo investiga las raíces profundas de la ligazón entre Argentina y Uruguay, descubriendo un camino en ese sentimiento rioplatense que aún continúa en construcción. 

Quizás, como afirma la Directora de la Asociación de Letras y Artes Marplatenses (ALAM), Martha Carlomagno de Jorge, ''el intento real de Riesgo sea reivindicar la figura de muchos escritores de aquella época, nuestros primeros escritores, que muchas veces son menospreciados porque se los lee desde hoy, sin entender que las características de su estilo respondían a un momento histórico determinado. No se puede leerlos sin tener en cuenta este punto''.

El amor de Riesgo por el patrimonio bibliográfico y la historia se evidencia claramente en ''Las primeras antologías rioplatenses''. Su obsesión por estos temas, que se puede rastrear (por ejemplo) en su ''Contribución a un ensayo sobre la historia de Mar del Plata: hacia la formación de una bibliografía marplatense'' (Municipalidad de General Pueyrredón, 1963) es sin dudas el centro de su actividad como investigador. 

LUNATIX, DANZA-TEATRO

UNA BOYA A LA DERIVA

por Juan Castagnari
sublevarte@eltabano.com

 

La compañía de danza y teatro lunatix fue creada en 1998 en Mar del Plata con el “propósito de investigar a partir de diferentes técnicas del movimiento, la teatralidad y el uso de elementos”. Sus espectáculos presentan la posibilidad de descifrar sentimientos y sensaciones a través de una estética poco convencional, cargada de imágenes y situaciones de potente impacto visual.
Debido al talento puesto en sus producciones, la agrupación dirigida por Cristina Ribas ha recibido el apoyo del Instituto Nacional de Teatro y las nominaciones para el Premio Estrella de Mar en el 2000 y 2001.
Luego de haber realizado “Los Boya” en distintas salas de la ciudad, el grupo se prepara para presentar el espectáculo en Sala Ernesto Bianco del Centro Cultural General San Martín de la Capital Federal. En esta última creación, que posee el sello de calidad característico de lunatix, los artistas transitan por diferentes situaciones dramáticas uniendo breves relatos que evocan sentimientos de ocio, placer y amor. 
La obra se diferencia de las que la precedieron. “Tal vez tenga más danza que los espectáculos anteriores. Esta pieza sigue la lógica del juego, la idea de una boya lanzada a la deriva. Lo cual permite una permanente transición entre distintas situaciones dramáticas”, sostiene la directora. 
Ribas explica que durante el espectáculo “los intérpretes hilan pequeños relatos, se mezclan, se confunden y se funden unos en otros, proponiendo una nueva percepción, a partir de la recombinación de sus cuerpos. Recrean a partir de su imaginario, estados de placer y de ocio. También transitan sobre un eje vertical que establece un nexo vivo entre el cielo y la tierra.”
Los distintos cuadros de “Los Boya” suceden bajo una atmósfera íntima y sutil que se refuerza a través de una banda de sonido original, realizada por el músico marplatense Shokin´Nik, rica en climas y melodías. Gabriela Marcos, Julieta Zarza, Jonatan Nastar, Bruno Festa y Pedro Terra, participan de la obra dirigida por Cristina Ribas. La iluminación está a cargo de Rodrigo Parise. 
Aunque la compañía de danza y teatro, prevé realizar nuevamente el espectáculo en Mar del Plata, aseguran que “todavía no tenemos confirmado dónde y cuándo lo haremos”.

RAMÓN-IZZI-BREA

FUSIÓN DE ROCK

A poco tiempo de su debut a sala llena en un local de la diagonal Pueyrredón, el grupo Ramón-Izzi-Brea Trío se convierte en una alternativa notable dentro de la escena musical marplatense. “La idea es tocar lo que a uno le gusta”, dicen los integrantes de esta contundente trinidad instrumental que combina lo más poderoso y ácido del rock con la sutileza del jazz, el blues, la balada y el reggae. 
Los tres músicos provienen de conjuntos identificados con el hard rock, el guitarrista Diego Ramón y el baterista Oscar Izzi de CIRA, tal vez la agrupación más importante de ese género en los últimos tiempos dentro del circuito rockero marplatense; el bajista Matías Brea de Eclipse de Fuego. A pesar de la tan marcada influencia, el estilo del trío es totalmente disímil a lo que tocaban en bandas anteriores. 
“Básicamente hacemos rock fusionado con extractos de otros estilos. Son varias canciones que no tienen nada que ver una con otra. Algunas son tranquilas, otras más sacadas y otras que se tiran más a la fusión”, afirma Diego. 
En vivo suenan contundentes. Son sutiles y pulcros en temas como “Da” y “Tíbet”, y extremadamente corrosivos en “Trance”. Las versiones de “Un día en la vida” de The Beatles, “Superstition” de Stevie Wonder y “Say what!” de Steve Ray Vaughan son originales y deformadas, pero conservan el espíritu de la melodía con la que fueron concebidas. Oscar fundamenta que cuando “hacemos covers no nos interesa hacerlos iguales a como son originariamente, sino llevarlos a nuestra forma de expresión, a nuestro estilo”.
A pesar de la excelente calidad del Ramón-Izzi-Brea Trío, la música que realizan no es de corte masivo. Sus composiciones totalmente instrumentales apuntan a esa franja de público que prefiere la música de alta calidad por sobre los estribillos pegajosos. “Somos concientes de que no vamos a llegar a la masa. La idea es tocar lo que a uno le gusta y si le gusta a la gente mejor”, dice Matías. “No nos juntamos para trabajar en función del público. Estamos a gusto con lo que estamos haciendo y ojalá a una gran cantidad de gente le atraiga nuestro laburo”, agrega Diego y aclara: ”Ojo. Nosotros no hacemos música para músicos. Nos interesa que vengan a vernos personas comunes y corriente que disfruten de lo nuestro”.
Respecto del por qué eligieron hacer música en formato plenamente instrumental, explica el guitarrista que “cuando uno genera una melodía trabajando la parte armónica sin pensar en un cantante lo hace con mayor libertad. Por otro lado es un desafío hacer que suene y que la persona que escucha sienta, por ejemplo, que lo tocamos es una balada sin nadie que cante”. 
Aunque el debut en escena fue hace muy poco, el 9 de junio de 2004, el trío hace dos años que está ensayando. “Cuando empezamos hacíamos otro estilo, incluso teníamos un vocalista, pero hace poco más un año comenzamos a sonar en la forma que ahora lo hacemos por lo que todos los temas de los primeros tiempos fueron descartados. Lo bueno fue que la evolución no se forzó, sino que fue la consecuencia de una búsqueda muy larga”, apunta el baterista.

Dentro de los planes a corto plazo no figura el de grabar un disco ¿porque? todavía no es el momento, nos falta madurar y crecer individual y colectivamente. Por ahora vamos a realizar un demo y seguir tocando por todo el circuito de bares de la ciudad. También existe la posibilidad de hacer una serie de conciertos en Tandil”.

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