Julio de 2004

BRUJAS EN MAR DEL PLATA
Que las hay las hay...
por Marcelo Baltar
redaccion@eltabano.com

Mar del Plata es considerada un ámbito fuerte respecto de prácticas paranormales, a las que se suele llamar (cariñosamente o no) “brujería”. Dicho término proviene de la Edad Media, con la creencia de que los demonios eran reales y que se podía hacer pactos con ellos. Y el brujo era una especie de siervo del diablo, que podía provocar tormentas y alterar los sentimientos de las personas a través de filtros y pociones. Con el tiempo, la cuestión fetichista fue evolucionando hasta lograr que hoy se considere brujería a toda actividad relacionada con fuerzas intangibles: mente, espíritu, energía. 
En 1951 Ernesto Sábato manifestaba que la sociedad moderna occidental estaba sostenida únicamente por la creencia en la razón, la ciencia y el dinero (forma elegante o académica de superstición), pero que existían otras cuestiones de la vida que no se ajustaban a semejante reduccionismo. Medio siglo más tarde la humanidad sigue planteándose interrogantes sobre qué nos deparará el futuro, por qué fracasa una pareja, si existe la vida extraterrestre o la reencarnación, etc. Algunos suelen encontrar respuesta en este tipo de prácticas, no ortodoxas, que no requieren de estudios clínicos, ni de radiografías. 
Este informe intenta develar (no de manera mágica por cierto) de qué manera Mar del Plata se comporta en cuanto a brujería y actividades paranormales, sobre qué cuestiones la gente recurre más asiduamente a este tipo de consultas. 

Pero el amor es más fuerte. Pese a que Mar del Plata es una de las ciudades con mayor desocupación del país, los testimonios que recogió EL TÁBANO dan cuenta de que aquí la gente recurre a “brujos” principalmente por problemas afectivos.
Este dato también se corrobora al observar los avisos de los medios gráficos locales, que promocionan este tipo de actividades. En la mayoría de ellos se habla de uniones de parejas y se utiliza la palabra “retornos”. También se mencionan “destrabes” y “apertura de caminos”. Sólo tres avisos de uno de los diarios (entre más de diez) refieren a problemas laborales y apenas 1 a malestares físicos. 
Para Damián (mago negro, ocultista): “El 80 y 90 % de la gente viene por problemas afectivos, y el 10 o 15 % restante puede venir por otras cuestiones, un 5 % es problemas de trabajo, y un 10 % por problemas diversos. A todos los colegas que conozco les pasa lo mismo.”
Por su parte Inés sostiene que “los tiempos que vivimos están en el desamor, la desorientación de las épocas y no solamente en la incertidumbre económica. Se termina la temporada y empiezan todos a preguntar por trabajo, viene el invierno y preguntan por amor.” 
Eli considera que el amor es un tema prioritario, pero aclara que lo que la gente más teme es cuando “se siente victima de un ataque psíquico, de un sortilegio, creo que ése es el tema más importante por el que concurren a un parapsicólogo”. 
También coinciden en que es mayor la concurrencia de mujeres que de hombres. Según Damián, quienes lo consultan “son más mujeres que hombres, y por lo general las edades están entre los 30 y 45 años. Cada 15 mujeres hay un hombre. Por ahí el hombre es mas temeroso, es como que se trata de manejar con un poco más de cuidado”. Para Eli la mujer “es más proclive a necesitar un alivio espiritual, es más sensible, más débil”
En una encuesta encargada por la Comisión Especial para el Estudio de los Movimientos Religiosos o Seudoreligiosos libres denominados Sectas, realizada en el Conurbano, Mar del Plata (200 casos relevados) y otras ciudades bonaerenses, se determinó que “Quienes más participan son quienes poseen más de 50 años, son mujeres (básicamente amas de casa) y pertenecen al Nivel Económico Social Bajo.”

El “trabajo” del brujo. La idiosincrasia popular suele relacionar al abandono o la soledad con venganzas, desamor, afrentas, envidia, y todo tipo de manifestaciones provenientes de terceros, que en la jerga se denomina “trabajo”. 
Es frecuente que mucha gente concurra a un “brujo” esperando que le diga que le ha sido víctima de un “trabajo”, y encontrar así la causa de sus males en una intencionalidad ajena, diferente de la “elaboración” del problema que puede sugerir la psicología o de la “cristiana resignación” que propala el catolicismo.
¿Y qué es un trabajo? Marta explica que solamente se trata de un manejo de la energía. “Le buscan a alguien los centros energéticos. Lo más gordo que le hacen es anularle su vida sexual. Pero no se hacen brujerías en realidad, no existe eso de te hicieron un daño”.
Según Damián “hay trabajos para todo, cosas que tienen que ver con cuestiones de amor hasta cuestiones de venganza. Se puede interpretar de muchas maneras.”
De manera muy gráfica Inés explica que una persona “trabajada” sufre diversos malestares psicofísicos: “problemas en las piernas, en la espalda, pesadez en los hombres, duerme y no descansa, desvaría, tiene planeado hacer una cosa y luego cambia, no tiene coherencia entre lo que dice y lo que hace, cambia el carácter, y siente una presión en el pecho o una puntada en la espalda.” 
Refiriéndose al marplatense como alguien muy “somatizado” con la brujería, Andrea relativiza la importancia de los trabajos: “No todo pasa por si te hicieron un trabajo o no. No todo es brujería, a veces uno se siente mal no por brujería sino por energías negativas que recibe”.

Lo negro del asunto. Los entrevistados coinciden en que en esta ciudad existe gran cantidad de magia negra y de prácticas no declaradas. Según Damián “hay satanistas, hay gente que le rinde culto a Dios, a los extraterrestres, lo que pasa que están tapadas. Porque, como en todos lados, hay algo que se ve y no se ve. La brujería se extiende en todos los niveles sociales, inclusive en los políticos y jueces. Los políticos son muy reservados. En MdP hay pequeñas mini sociedades secretas que están muy ocultas al público, debe ser bajo algún fundamento escrito, a donde no se puede acceder tan fácilmente, donde hay cierta gente un poco extraña”.
Para Inés en Mar del Plata “hay muchos brujos y siempre para el mal; acá yo he visto y he presentido que usan mucho las iglesias o la gruta de Lourdes, lugares donde hay mucha masa de gente y los vas a ver en las playas al anochecer o al amanecer haciendo las ofrendas”. Marta agrega “a veces uno va caminando por la playa y ve velas, eso es la umbanda negra, pero también está la umbanda blanca que es buena”. 

Tierra de Brujos. En general los entrevistados coinciden en que Mar del Plata es una ciudad “de brujos”, con mucha carga energética (para el bien y para el mal). “Mar del Plata es una ciudad con una gran energía”, aclara Eli, “y es peligroso porque tiene un poder de decisión sobre la vida de la gente. Es muy karmática, no tiene ni mala ni buena onda. El eje que rodea la ciudad debe ser un eje con una energía muy especial, algo telúrico”.
Según Damián: “Podemos definir a la ciudad como una ciudad de brujos desde lado público, al que se puede acceder muy fácilmente, y del que no es tan público”.
Este fuerte lado fetichista de la “ciudad feliz” tal vez sea un llamado de atención para rescatar la necesidad de “magia” que urge en esta sociedad; una sociedad (como tantas) cansada de la coyuntura informativa, harta de productos que nunca podrá consumir, y hambrienta de emociones que no sean necesariamente correr detrás del colectivo para fichar a tiempo en el trabajo.
Retomando la idea de Sábato, esta sociedad dominada por la moral burguesa necesita tomar atajos hacia una moral heroica, donde primen las cuestiones de honor, los desafíos, los enamoramientos, los encantamientos, la fe y las creencias. Porque como una vez dijo Alejandro Dolina: “Hay una moral pasional en donde un desengaño amoroso, una afrenta, son más importantes que un lavarropas”.

RADIO DESTRABE

Eli: “La gente se apoya mucho en los programas de ayuda de la radio donde el leit motiv es la tirada del tarot que se hace a distancia. La radio tiene una función social, la gente en determinado momento de la noche está angustiada, sola, tiene dudas y forma un canal de comunicación con el parapsicólogo, con el tarotista y se hace una continuidad. Hay gente que jamás saldría al aire, llama a línea privada, y hay gente que se manda con toda naturalidad y ése es su momento, no hay prejuicios”.
Inés: “La mayoría de las veces la que sale al aire es la mujer, muchas veces mandada por el hombre. A veces son matrimonios, yo tengo casos que están todos escuchando el programa pero dentro del vínculo de la familia algunos integrantes no están de acuerdo y lo escuchan a escondidas.”

MONEY
ANDREA: “Para mí ser bruja es un orgullo. Acá es claro, vos venís por algo y te va a salir tanto. Los que dicen que es a voluntad, en realidad a voluntad es una pregunta, tres preguntas son 20 pesos”. 
ELI: “El hombre es un homo economicus, no puede vivir de la dádiva. Yo hubiera deseado desde lo más profundo de mi corazón que el gobierno aceptara lo que yo soy y tener, como tanta gente, un subsidio que me permitiera vivir dignamente y ayudar a la gente sin pensar en el rédito, dárselo de verdad. El tarotista tiene que estar tranquilo, tener sus recursos, su comida”.
MARTA:“No hay que desempeñarse solamente para ganar dinero en esto. Si no, estás pensando solamente en qué le podes decir a la gente para agarrarla. Eso no se hace, eso es lo que estás grabando en tu karma. Si vas a ayudar, sí. Los profesores dicen que nunca ayudes ni des tu energía sin que te den una moneda”.

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